¡La Caída del Mencho: El Rey del Bochinche no va más!

En un operativo que dejó a México con la boca abierta, las fuerzas federales abatieron a “El Mencho”, el mismísimo jefe del Cártel Jalisco Nueva Generación. ¡Imagínense el revuelo!

Qué pasó

¡Oye esto pa’ que veas! Agarra tu silla que la noticia está más caliente que picadillo sin enfriar. En México, las fuerzas federales confirmaron el “adiós” a Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, ese mismo, el que todo el mundo conocía como “El Mencho”.

¿Y quién era este? Pues nada más y nada menos que el fundador y el que mandaba en el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). ¡Imagínate la conmoción! Es como si se cayera la torre de Pisa, pero en el mundo del bochinche de la droga.

Dónde y cuándo

Esto no fue en la plaza, mi gente. La cosa se puso seria el 22 de febrero de 2026. El operativo del Ejército, con la inteligencia bien fina, se armó en las zonas más intrincadas de la sierra de Jalisco, cerca de un lugar que se llama Talpa de Allende.

Cuentan que llevaban meses siguiéndole la pista. Lo encontraron en un escondite difícil de acceder y, después de un enfrentamiento, lo “apagaron”. ¡Sin inventar, la cosa fue de verdad!

Por qué importa

¿Y por qué tanto alboroto? “El Mencho” no era un cualquiera. Este hombre figuraba en la lista de los narcos más buscados del planeta, con recompensas que daban para comprar medio pueblo. Con él al mando, el CJNG se hizo de un poder que daba escalofríos, metido en tráfico de drogas, extorsiones, ¡y con la violencia como bandera!

Su caída es un golpe gordo, de esos que hacen temblar los cimientos del crimen organizado. Afecta directamente a miles y marca un antes y un después para el mapa del narcotráfico en América Latina.

Qué dicen las partes

Cuando la noticia saltó, ¡la que se armó! Por un lado, el gobierno mexicano, junto a las agencias gringas, debe estar celebrando. Era un objetivo prioritario.

Pero por el otro, las células del CJNG no se quedaron quietas. Empezaron a armar bloqueos, a prenderle fuego a los carros y a hacer de las suyas para crear un caos de película. Unos dicen “victoria”, otros “venganza”, y la calle está que arde con el chismoteo y el miedo a lo que venga.

Qué viene ahora

Ahora, ¿qué esperar? Nadie tiene la bola de cristal, pero los que saben de esto advierten: la cabeza cayó, pero el cuerpo no siempre se desintegra de inmediato. Es posible que empiece una pelea interna por ver quién coge el timón, o que salga un nuevo "bravo" a seguir el camino.

México está en una cuerda floja, entre la esperanza de una nueva etapa contra el crimen y la incertidumbre de los reacomodos que esto va a traer. Hay que tener los ojos bien abiertos, porque el bochinche, de seguro, apenas empieza.

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