¡Ay, Dios mío! ¿Le cayó un plátano maduro a la fábrica de misiles del Kremlin? ¡Bochinche en los Urales!

Un tremendo alboroto en Rusia: Ucrania le dio un golpe duro a una fábrica de misiles lejos, dejando heridos y un escándalo de qué hablar.

Qué pasó

¡Ay, mi gente, prepárense para este chisme que está que arde! Parece que los ucranianos se han puesto inventores y le metieron un tremendo golpe a una de las fábricas más secretas y potentes de Rusia.

Estamos hablando de la mismísima Planta de Construcción de Maquinaria de Votkinsk, donde fabrican unos misiles que, créanme, no son para tirar fuegos artificiales. Dicen que el batazo fue tan serio que hasta dejó gente herida, ¡once personas para ser exactos!

Dónde y cuándo

Para que se ubiquen bien en el mapa, esto no fue al ladito de la frontera, ¡qué va! Imagínense viajar más de mil cuatrocientos kilómetros desde Ucrania, cruzar media Rusia, y llegar a la república de Udmurtia, justo donde está Votkinsk.

La historia ocurrió un domingo 22 de febrero de 2026, de madrugada, cuando la mayoría de la gente estaba durmiendo o echando un pie. Los vecinos de Votkinsk dicen que escucharon unas explosiones que los dejaron con el corazón en la garganta y un zumbido como de mosquito gigante.

Por qué importa

Mire, esto es como si le metieran un jonrón en el noveno inning con las bases llenas. Esta planta de Votkinsk no es cualquier cosa; es el corazón de la producción de misiles Iskander, de los Tópol-M y hasta de los Kinzhal, esos que suenan a película de ciencia ficción.

Que le den a una instalación así, tan importante y tan lejos de la candela principal, significa que el bochinche está subiendo de nivel. Afecta directamente la capacidad de Rusia de lanzar misiles y, claro, pone a todo el mundo a pensar: “¿hasta dónde van a llegar?”

La cosa es que no solo dejó heridos, sino que interrumpió la normalidad. Imagínense, ¡hasta cerraron aeropuertos por la zona! Esto es un golpe bajo que resuena en las noticias y en las conversaciones de cualquier cola.

Qué dicen las partes

Bueno, como siempre en estos casos, cada cual cuenta la feria según le fue. El gobernador de Udmurtia, un tal Alexandr Brechálov, reconoció que “una de las infraestructuras de la república” recibió su “cariñito” de drones, pero no le puso nombre ni apellido.

Pero, ¡ahí está la gracia! Un canal ruso independiente, Astra, se fue al pie de la letra con los vecinos y confirmó que la fábrica de Votkinsk fue la víctima. Por su lado, Ucrania, muy campante, dijo que sí, que ellos fueron, pero que no usaron drones, sino unos misiles “Flamingo” de fabricación nacional, ¡con nombre de pájaro y todo!

El ministro de Salud de la región hasta confirmó que los heridos fueron a parar al hospital, con uno en estado crítico. Y mientras tanto, el Ministerio de Defensa ruso, como si nada, habló de que habían neutralizado otros objetivos ucranianos, sin mencionar ni pío de Votkinsk. ¡La comedia del silencio, mi gente!

Qué viene ahora

Ahora lo que viene es más de lo mismo, pero con el picante subiendo. Ya se vio que los ucranianos tienen el brazo largo y pueden alcanzar zonas que antes se creían seguras. Así que el temor de más ataques profundos está en el aire, como el olor a café por la mañana.

Hay que ver cómo responde Rusia, porque un golpe así no se lo tragan fácil. Y el mundo, claro, con los ojos bien abiertos, porque cuando se le toca una de estas gallinas ponedoras de misiles, la cosa se pone tensa de verdad. Así que, a seguir pegados a Nipinga para saber cómo termina este capítulo, ¡o si empieza otro más caliente!

Más noticias