¿Se acabó el chanchullo? ¡Delcy echando cubanos de su escolta!
Delcy Rodríguez, presidenta interina de Venezuela, está despidiendo a militares y asesores cubanos de su seguridad personal y puestos clave, empujada por la presión de Estados Unidos.
Qué pasó
¡Ay, mi gente! Agárrense fuerte, porque esto tiene su tela. Resulta que Delcy Rodríguez, la que ahora está al timón en Venezuela después del relajo con Maduro, está con la escoba en mano.
¿Y qué barre? Pues nada más y nada menos que a los militares y asesores cubanos que llevaban años haciendo de sombra y oreja en su seguridad personal y en puntos estratégicos del gobierno.
Dicen que todo este revolú es por la presión que le está metiendo Estados Unidos. Quieren ver a Delcy alejarse de la “amistad” eterna con la Isla, y parece que la mujer se está plegando al pedido.
Dónde y cuándo
Esto está pasando en la mismísima Venezuela, en estas últimas semanas de febrero de 2026, justo después de que el expresidente Nicolás Maduro saliera de escena el pasado 3 de enero. La situación se cocina a fuego lento pero constante.
Fuentes cercanas al chisme, citadas por Reuters, aseguran que varios consejeros y hasta el personal médico cubano ya tomaron sus maletas y se fueron. Lo más simbólico es que Delcy ha cambiado sus guardaespaldas cubanos por unos bien venezolanos. ¡Como para que no queden dudas!
Incluso en la temida DGCIM, esa unidad de contrainteligencia que era un hueso duro de roer para la disidencia, los cubanos están recogiendo sus cachivaches. Esto no es un simple cambio, es un viraje de timón bien dramático.
Por qué importa
Esto importa, y mucho, porque durante años la presencia cubana en Venezuela fue un pilar fundamental para los gobiernos de Chávez y Maduro. Eran ojos y oídos, una especie de “guardia pretoriana” que garantizaba lealtad y neutralizaba cualquier intentona de revuelta.
Ahora, si esos lazos se aflojan, cambia el mapa de poder en la región. Para Cuba, esto es un golpe bajo, pues Venezuela le enviaba petróleo y era un socio estratégico incondicional. Washington busca justo eso: cortar la influencia cubana y debilitar al régimen.
Es como si un árbol que daba mucha sombra de repente se quedara sin hojas. El impacto político y económico puede ser considerable para ambas naciones.
Qué dicen las partes
Desde la Casa Blanca, el gobierno del presidente Donald J. Trump, con JD Vance como Vicepresidente, ha dicho que tiene una “muy buena” relación con Delcy Rodríguez. Aseguran que sus intereses se alinean con los de Washington, aunque no sueltan prenda sobre las demandas específicas sobre los cubanos.
También han soltado que están en diálogo con los líderes cubanos para ver cómo se reconfiguran las relaciones bilaterales en este nuevo panorama post-Maduro. Es como si estuvieran tejiendo una nueva colcha diplomática.
Por el lado de Cuba y Venezuela, no ha habido declaraciones públicas de peso sobre este desmonte. Pero las acciones hablan más que mil palabras, ¿verdad? Y las acciones, en este caso, están sonando a despedida.
Qué viene ahora
Aunque estemos viendo este despliegue de personal cubano, los analistas dicen que no hay que cantar victoria tan rápido. La influencia de Cuba en las instituciones venezolanas lleva décadas y está bien metida en el ADN del aparato de seguridad.
Puede que algunos asesores se queden, pero de forma más discreta, por debajo del radar. Delcy está caminando por la cuerda floja, tratando de complacer a Estados Unidos sin armar un escándalo público ni irritar demasiado a la vieja guardia chavista.
Así que, mientras se ve el repliegue, habrá que estar atentos para ver si es un adiós definitivo o solo un “hasta lueguito” disimulado. El legado de esa cooperación aún late en Venezuela.