¡Tremendo bochinche! ¿Policía cubana arresta a Lara Crofs por dar comida? ¡Se formó!
¡Se armó el revuelo en La Habana! Detienen y luego liberan a Lara Crofs y Daniela Peral por repartir comida a los necesitados. La solidaridad sigue bajo la lupa.
Qué pasó
¡Ay, mi gente! ¡Se armó un relajo de padre y muy señor mío en La Habana! Imagínense, a Lara Crofs (que es Yamilka Laffita, pa' que sepan) y a Daniela Peral, las agarraron con las manos en la masa... ¡repartiendo comida caliente!
Estaban ellas en su labor humanitaria, dándoles de comer a los que no tienen nada. Treinta y cinco platos, nada menos. Y de repente, ¡zas!, la policía política las intercepta. Una oficial le preguntó el nombre a Lara, como si no la tuvieran ya bien vigilada.
Las llevaron derechito a una estación. A Daniela la soltaron más rápido, pero a Lara la tuvieron un rato más, con el alma en un hilo. Y pa' más inri, le vaciaron el tanque de gasolina a la guagua, ¡para que no se movieran!
El chofer, desaparecido un rato, y los teléfonos, ¡apagados sin piedad! Un bochinche de novela, créanme.
Dónde y cuándo
Este novelón no pasó en Hollywood, sino en las calles de La Habana. Fue un viernes por la noche, cuando el cansancio aprieta y ellas salían a dar una mano.
Los hechos ocurrieron justo cuando se disponían a continuar su ruta de solidaridad. La vigilancia ya las seguía de cerca, hasta que decidieron actuar.
Por qué importa
¡Pero, ¿cómo es posible que ayudar sea un problema?! Eso mismo nos preguntamos. Este enredo importa porque muestra hasta dónde llega la soga del control.
Cuando hasta un plato de comida se convierte en un asunto de estado, algo anda mal. Afecta a los más vulnerables, que ven cómo se les dificulta la ayuda que necesitan.
Es un golpe a la solidaridad independiente, un aviso para los que se atreven a pensar y actuar fuera del guion oficial. Por eso la gente anda con el chisme en la boca y el corazón apretado.
Qué dicen las partes
Lara Crofs, con la voz alta y clara, no se amedrenta. Su lema es que "la solidaridad por y para los nuestros no pare", y lo ha demostrado volviendo a su labor. Ella agradeció el apoyo, dejando claro que no se rinde.
Las autoridades, como siempre, mudas. Pero sus acciones hablan por ellas: detenciones, vigilancia, el "robo" de la gasolina. Demuestran que no les gusta nada que huela a independencia, ni siquiera si es por una buena causa.
Los medios libres y la comunidad internacional no tardaron en señalar que esto es una prueba más de que en Cuba, las libertades brillan por su ausencia, y hasta la ayuda humanitaria es vista con recelo.
Qué viene ahora
Con Lara y Daniela ya libres, la pregunta que queda es: ¿hasta cuándo este tira y encoge? Ellas siguen firmes, pero el camino de la solidaridad independiente en Cuba está sembrado de espinas.
Hay que ver si este acoso sigue en aumento o si, por fin, entienden que el hambre no tiene ideología. La batalla entre la ayuda del pueblo y el control del estado, ¡esa sí que es una historia sin fin!