¡¿Dos casas y la de la playa?! ¡La ley de la vivienda se botó!
¡Imagínate! Cuba está cocinando una ley que te deja tener hasta dos casas y una de descanso. Suena a chisme de balcón, pero es la verdad, aunque el bolsillo siga apretado.
Qué pasó
¡Oye esto pa’ que veas, socio! Parece que en Cuba la cosa de la vivienda va a coger otro rumbo, y no es cuento de vieja en la esquina. Imagínate que el gobierno soltó un anteproyecto de ley que te va a permitir tener, agárrate bien, ¡hasta dos casas en propiedad personal!
Y por si fuera poco, a eso le puedes sumar una más para el descanso, esa del campito o la playita que siempre soñaste. No es que vayas a aparecerte con tres mansiones de la noche a la mañana, pero la cosa es que ya el papelito lo permite. ¡Esto sí que es tremendo bochinche en las colas y los balcones!
Dónde y cuándo
Esta jugada legal no es un chisme de ahora mismo. Estamos hablando de un anteproyecto de la nueva Ley de la Vivienda que anda en proceso de consulta por toda Cuba, por allá en febrero de 2026. La idea es ponerle un orden a todo ese desmadre legal que había con las casas, que era un arroz con mango.
Quieren unificar las normas, desde cómo se construye un ranchito hasta cómo se arregla un solar o cómo se financia. Es un intento de poner las cosas en su sitio, como si se pudiera barrer la calle con un solo escobazo. ¡Ya sabes, del dicho al hecho, hay un trecho bien largo en este país!
Por qué importa
Esto no es poca cosa, mi gente, y a cualquiera que esté pegado a la situación le importa un pimiento. Significa que, por primera vez en décadas, la ley va a reconocer una realidad que ya mucha gente vivía, más o menos, por debajo del radar. Ahora, tener más de una propiedad, legalmente, te cambia el juego. Es un paso, dirán algunos.
Pero ojo, que la ley viene con sus condiciones: la casa de familia, la que es tu residencia oficial, será inembargable. Además, hay que proteger a los chamacos, a los viejitos y a cualquiera en situación de vulnerabilidad. El problema es que mientras la ley se ajusta, la crisis de vivienda y los derrumbes siguen haciendo de las suyas por cada barrio. ¡Y ni hablar de los precios de los materiales de construcción, que te dejan con la boca abierta y el bolsillo vacío, como si te hubieran metido la mano!
Qué dicen las partes
El gobierno, por su parte, dice que con esto se busca actualizar y unificar todo el rollo legal habitacional que estaba disperso como hojas al viento. También quieren meter a más gente en el juego de construir y mantener casas: cooperativas de vivienda, las viejas microbrigadas, micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES) y hasta inmobiliarias.
La idea es que todo el mundo ponga su granito de arena, desde el estado hasta el ciudadano de a pie. Dicen que habrá créditos bancarios, préstamos hipotecarios y hasta subsidios para los más necesitados. Pero claro, la gente del pueblo se pregunta: ¿con qué salario vamos a pagar eso si la comida apenas nos da para el día a día? Es el eterno dilema, ¿verdad? Unos dicen una cosa y el billete dice otra.
Qué viene ahora
Ahora toca esperar y ver cómo aterriza esto en la calle. La ley está en veremos, pasando por consultas, como quien dice "cocinándose a fuego lento" en la olla del gobierno. Veremos si esta apertura legal, que suena tan grande en el papel, se traduce en casas de verdad para la gente, o si se queda en papel mojado por culpa de la economía que nos tiene con el agua al cuello.
Hay que seguir de cerca si los créditos, la participación de nuevos actores y toda esta modernización logran mover el tabaco de la vivienda. Lo que está claro es que la necesidad de un techo digno sigue siendo el grito más grande en cada esquina de Cuba. ¡Amanecerá y veremos, como decimos los cubanos, a ver si esta vez sí se arregla el zapato!