¡Tremendo bochinche! El yanqui Hammer invita a tocar la campana de la libertad con los cubanos, ¡después de un ciclón!

El diplomático Mike Hammer, desde Santiago, elogió la resiliencia cubana post-huracán y, de golpe, invitó a celebrar la independencia de EE.UU. con un #Freedom250. ¡Unas de cal y otras de arena!

Qué pasó

Oye esto pa’ que veas el revolico que armó el Mike Hammer, el yanqui ese que es el encargado de negocios en Cuba. El tipo llegó a Santiago de Cuba y, con el huracán Melissa todavía fresco en la memoria, empezó a echar flores a la resiliencia cubana. Hasta ahí, todo bien. Pero de buenas a primeras, ¡zas!, soltó la bomba: que este año se va a celebrar el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos, y que él quiere que los cubanos toquen la “campana de la libertad” con ellos bajo el lema #Freedom250. ¡Imagínate la cara de la gente!

Como que si una cosa no tuviera que ver con la otra, pero ahí, mezclándolo todo como un buen congrí. Dijo que la ayuda humanitaria no para, que ellos están ahí, pero también sacó el tema de la libertad. ¡Un show montado en plena calle santiaguera!

Dónde y cuándo

La cosa fue en Santiago de Cuba, y la noticia corrió como candela por las redes sociales, este domingo 22 de febrero de 2026. El hombre en cuestión, Mike Hammer, está en la ciudad, justo donde el huracán Melissa, allá por octubre de 2025, dejó al personal revolcado y con el agua al cuello. En medio de los escombros y la reconstrucción, el diplomático suelta su mensaje. Parece que no hay momento para el descanso, ni para las noticias tranquilas.

La situación, tú sabes, es de necesidad, de gente luchando por "echar pa'lante", como bien dijo él mismo. En ese ambiente es que llega esta invitación tan particular.

Por qué importa

Esto importa, mi gente, porque no es todos los días que un yanqui, con rango y todo, viene a decir que sí, que hay ayuda, que sí, que somos fuertes, ¡pero que también hay fiesta! Es como que te inviten a comer arroz con frijoles y te digan que el postre es un viaje a la luna. La gente, después de un ciclón, lo que quiere es techo y comida, no una campana. Pero el mensaje está ahí, mezclando lo urgente con lo simbólico.

Es una forma de recordar que las relaciones no son solo por arriba, sino también con el pueblo, ese que está en la cola del pollo, en la guagua, sudando la gota gorda. Y si el gobierno estadounidense sigue mandando ayuda, eso a la gente de a pie le cae como agua de mayo, no importa el tinte de libertad que le pongan.

Qué dicen las partes

Por un lado, el señor Hammer dice que los cubanos tienen una "increíble resiliencia" y que su país seguirá "echando pa'lante" con ayuda humanitaria, sin parar, para las comunidades afectadas. Un discurso de apoyo, de compromiso, de que no se van a olvidar del desastre. Pero la cereza del pastel es la invitación a celebrar los 250 años de libertad de Estados Unidos, como si quisiera prender una chispa en medio de tanta dificultad.

Desde la otra orilla, o sea, desde la sociedad civil cubana, lo que se oye es la demanda de más asistencia, de que la recuperación post-huracán no avanza a la velocidad que se necesita. Es un clamor por mejorar los servicios básicos y la infraestructura que el ciclón se llevó por delante. Unos hablan de campanas y otros de calderos vacíos. El baile de las expectativas y las realidades, ¿tú sabes?

Qué viene ahora

Ahora, mi socio, toca esperar a ver qué pasa. Por un lado, si la ayuda humanitaria prometida por Estados Unidos se materializa de verdad y con la fuerza que la gente necesita. Porque una cosa es el anuncio y otra, el barco llegando al puerto con los recursos. La vista de la gente está puesta en eso, en lo que come, en lo que se pone, en cómo arregla su casa.

Y por otro lado, está la intriga de cómo se va a armar la tal celebración de #Freedom250. Si será un evento de lejos o si de verdad buscarán la forma de que el cubano de a pie se sienta parte. El ojo del pueblo estará atento, viendo si esa campana de la libertad suena a algo más que un simple eco.

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