¡Se fue a hacer un viajecito y le hicieron el viaje! Bejucal en pánico
En Bejucal, Mayabeque, la gente no sale del asombro: Noel Guerra Consuegra, un joven que se ganaba la vida con su moto, apareció muerto. Parece que el trabajo en la calle se lo llevó por delante.
Qué pasó
¡Oye esto pa' que te caigas de espaldas! En Bejucal, la comidilla y el susto son grandes. ¿Te acuerdas de Noel Guerra Consuegra, el muchacho que andaba en su moto buscándose la vida? Pues la noticia es de esas que te parten el alma: lo encontraron sin vida.
Imagínate, salió a hacer un "viajecito" de esos de alquiler, su pan de cada día, y nunca más se supo de él. La familia, desesperada, lo buscaba por cielo y tierra, hasta que el peor presentimiento se hizo realidad. ¡Qué dolor más grande!
Dónde y cuándo
Esto no fue en la esquina, mi gente. Noel desapareció un día y, horas después, su cuerpo apareció tirado en una zona media abandonada, allá por San Antonio de las Vegas, en la misma provincia de Mayabeque.
Era la mañana de un día normal, cuando él cogió carretera. Ahora, en vez de volver con el dinero del pasaje, lo que regresó fue un luto tremendo y un pánico que no se quita. La fecha exacta, según se comenta, fue a principios de febrero de 2026, y la noticia corrió como candela. ¡Un ambiente de entierro, te lo juro!
Por qué importa
¿Por qué importa, dices? ¡Porque esto nos toca a todos! Este chisme, que no es chisme sino pura verdad dolorosa, es la muestra de que salir a la calle a ganarse el pan se está volviendo una ruleta rusa. Los que viven del "kilo" o del sudor, como Noel con su motico, están con el corazón en la garganta.
La gente de Bejucal y de los pueblos cercanos está con los nervios de punta. ¿Quién es el próximo? ¿Quién protege a los que se arriesgan todos los días? Esto no es solo una muerte, es un grito de auxilio por la seguridad de la calle, que parece que se nos fue de las manos.
Qué dicen las partes
Oficialmente, la policía dijo lo que ya se veía venir: fue un homicidio, y al pobre Noel lo hirieron varias veces con algo filoso. ¡Una brutalidad! Pero lo más gordo es que la moto, ¡la moto del muchacho!, no aparece por ningún lado. Eso ya huele a robo con asesinato, sin mucha imaginación.
Por otro lado, la gente de a pie, los vecinos y los que lo conocían, no paran de decir que Noel era un muchacho trabajador, respetuoso y de buen corazón. Mientras, arriba, los discursos oficiales siguen hablando de una Cuba tranquila, pero la calle grita otra cosa. ¡Unos dicen blanco y otros dicen negro, pa' que veas!
Qué viene ahora
Ahora, la pregunta del millón es: ¿qué pasará? La moto sigue perdida, el asesino, o los asesinos, por ahí. La gente espera respuestas y, sobre todo, que alguien ponga coto a esta ola de violencia que nos tiene a todos con el alma en un hilo.
Hay que ver si encuentran al culpable, si la policía aprieta de verdad o si esto se queda en otro chisme más que duele pero que no se resuelve. Lo único claro es que Bejucal y media Mayabeque estarán con los ojos bien abiertos, esperando que la justicia, o al menos la verdad, asome la cabeza.