¡El que le dijo a Abreu 'vuela, vuela' se nos fue volando!

La música cubana de luto: Alexander Abreu despide con dolor a su mentor y guitarrista Bruno Rogelio Nápoles Collazo, el "padre" que le enseñó a volar.

Qué pasó

Alexander Abreu, el trompetista y alma de Havana D’Primera, está con el corazón partío. Se nos fue uno grande, Bruno Rogelio Nápoles Collazo, su guitarrista de toda la vida y, parece que mucho más, ¡su padre musical!

La noticia cayó como un plomo en el mundo de la música cubana, dejando un silencio que duele más que mil notas. No es solo un músico el que se va, es un pedazo de historia, ¡un verdadero pilar de la orquesta!

Dónde y cuándo

La fecha exacta de la partida de Bruno fue el 4 de febrero de 2026. Eso sí, el lugar preciso donde se fue, no se ha dicho a los cuatro vientos, pero el dolor se siente en cada rincón donde suena un buen son cubano, desde La Habana hasta el Malecón.

Alexander Abreu hizo su despedida pública, una sentida carta abierta, recordando al hombre que marcó su camino, no solo en la música, sino en la vida misma.

Por qué importa

Imagínate, Bruno no fue un guitarrista cualquiera. Para Alexander Abreu, que es un peso pesado en la música cubana, este hombre fue el que, a sus dieciocho años, le soltó una frase que le cambió la vida: “¡No dejes que nadie apague tus sueños, vuela, vuela y vuela!”

Esas palabras, dichas con el alma, se le pegaron a Abreu y lo llevaron a ser quien es hoy. Por eso, esta pérdida no es solo de una banda, es de toda una generación de músicos que lo vieron como un maestro y un buen tipo, de esos que ya no quedan.

Qué dicen las partes

Alexander Abreu, con la voz quebrada pero el corazón lleno de gratitud, lo llamó “padre”. Dijo que Bruno fue el guía, el refugio, el que le enseñó a creer en sí mismo cuando más lo necesitaba. Su mensaje está cargado de esa verdad que solo los años de camino juntos pueden forjar.

La comunidad artística, desde los veteranos hasta los más jóvenes, ha salido a decir lo mismo: Bruno no solo tocaba la guitarra con una maestría que te dejaba boquiabierto, sino que era una persona de oro, un ser humano de esos que dejan huella donde quiera que van.

Qué viene ahora

Ahora, lo que toca es seguir escuchando esa música que Bruno ayudó a construir, esos acordes que él hizo vibrar con su guitarra en cada presentación. Su legado musical y su ejemplo humano son el mejor tributo que le podemos dar.

Aunque el cuerpo no esté, su arte, sus enseñanzas y esa frase de “vuela, vuela” que resonó en el alma de Alexander Abreu, seguirán por ahí, inspirando a la nueva guardia de músicos cubanos. ¡Su estrella no se apaga!

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