¡Silvera al Mando! ¡La Justicia, con la Soga al Cuello!
Oscar Manuel Silvera Martínez asume la presidencia del Tribunal Supremo cubano, prometiendo lealtad total a la Revolución. Críticos alertan que esto consolida la subordinación judicial al poder político, manteniendo la justicia atada.
Qué pasó
¡Oye, esto es tremendo bochinche! El mismísimo Oscar Manuel Silvera Martínez acaba de asumir como presidente del Tribunal Supremo Popular. Agárrate, que juró, sin pestañear, que la justicia cubana será siempre un brazo de la Revolución, del Partido Comunista y, claro, de la patria.
Prácticamente, dejó clarito que aquí la ley tiene dueño y no es precisamente la balanza. Los corrillos ya murmuran que este cambio no es por independencia, ¡sino para amarrar más la cosa!
Dónde y cuándo
Esta escena, digna de teatro, ocurrió el martes 4 de febrero de 2026. ¿El lugar? Nada menos que el majestuoso Memorial José Martí, en el corazón de la Plaza de la Revolución. Allí se dio cita lo más alto del gobierno, con Miguel Díaz-Canel a la cabeza.
El acto marcaba el inicio del Año Judicial 2026. Prensa Latina lo reportó como si nada, pero para el ojo avizor, era una confirmación más de quién tiene las riendas en el poder judicial. ¡Puro simbolismo, diría una vecina chismosa!
Por qué importa
Esto tiene su peso, mi gente, porque Silvera Martínez no es nuevo en el barrio; ya fue ministro de Justicia. Su discurso dejó claro que la justicia en Cuba es una herramienta, un instrumento al servicio de "la causa".
Para los que entienden de esto, significa que esa idea de que los poderes son independientes aquí sigue siendo un cuento de caminos. La justicia, parece, tiene un guion ya escrito y no lo dicta un juez imparcial, sino "los de arriba".
Qué dicen las partes
Silvera Martínez, con voz firme, aseguró que los integrantes de los tribunales "reafirmamos nuestro compromiso con la Revolución y defenderemos la patria ante provocaciones". ¡Tremenda declaración de principios!
Pero por el otro lado, organizaciones de derechos humanos y analistas independientes no se quedaron callados. Murmuran que con Silvera, un hombre del aparato político, no hay luz al final del túnel para la independencia judicial. Para ellos, es el mismo perro con diferente collar.
Qué viene ahora
Lo que se espera, socio, es una continuidad sin sobresaltos en el control político sobre la justicia. El nombramiento de Silvera, propuesto por Díaz-Canel y aprobado por la Asamblea Nacional, reemplaza a Rubén Remigio Ferro, quien estuvo casi tres décadas en el puesto.
Así que, si usted pensaba que íbamos a ver cambios drásticos o una brisa de autonomía en los tribunales, pues parece que no será así. El camino ya está trazado, y la obediencia al Partido sigue siendo la ley suprema.