¿Se acabó la gasolina o la decencia? Pacientes renales en Cuba, ¡al borde del abismo!

La falta de combustible, apagones y escasez de insumos médicos ponen en riesgo la vida de miles de pacientes renales cubanos que dependen de hemodiálisis.

Qué pasó

¡Oye esto pa’ que veas la que se está armando en la isla! Resulta que la crisis energética, esa que nos tiene a todos cogiendo lucha, le ha puesto la soga al cuello a miles de pacientes renales en Cuba. La gente que necesita hemodiálisis, esa máquina que les salva la vida, se está viendo en una situación de vida o muerte.

Imagínate, no hay transporte para llevarlos a las sesiones, los apagones joroban los equipos y, pa’ colmo, faltan hasta los insumos más básicos. Es como si la vida se les estuviera escurriendo entre los dedos por la mala pata.

Dónde y cuándo

Esto no es un chisme de esquina, ¡es la verdad que grita! La denuncia viene de los propios pacientes y sus familias, y ha saltado en medios independientes como Martí Noticias y CubaNet. Estamos hablando de febrero de 2026, y la cosa es en toda Cuba, desde Pinar del Río hasta la punta de Maisí.

El ambiente está cargado de tensión y miedo, porque cada día es una lotería para estos enfermos. ¿Aparecerá un transporte? ¿Habrá luz? ¿Estarán los materiales?

Por qué importa

Esto importa, y mucho, porque no es un numerito más de la escasez, ¡es la vida de la gente! Unos 3,000 pacientes renales están en la cuerda floja, con cada día que pasa la situación se pone más fea para ellos.

El gobierno dice que los servicios de salud son sagrados y que no se tocan, pero la realidad en la calle, y en los hospitales, es otra historia. Las familias tienen que botar lo que no tienen en taxis que cobran el ojo de la cara, y el riesgo de morir por una simple infección sube como la espuma.

Qué dicen las partes

Por un lado, las autoridades sanitarias, allá por el 6 de febrero, soltaron que todo estaba bajo control y que la salud era prioridad. Aseguraron que los servicios esenciales estaban garantizados, como si nada pasara.

Pero, por otro lado, el pueblo y los médicos dicen la verdad a gritos. El doctor Abel Molina, que vive el drama con su esposa, contó que los taxis que llevan a los pacientes están parados mientras otros sí circulan. Él mismo tuvo que pagar 2,000 pesos cubanos ¡por cada viaje de su esposa! Y lo más crudo: las sesiones de diálisis ya son un día sí y otro no. La doctora Luisa Ilizástegui, desde Santiago, denuncia la falta de gasas y otros insumos, aumentando las infecciones. Molina lo resumió sin pelos en la lengua: “Si un paciente no recibe hemodiálisis en una semana, puede morir. Es un genocidio silencioso”.

Qué viene ahora

Ahora, la expectativa es una incógnita. ¿Seguirán los apagones y la escasez de combustible arrastrando la vida de estos pacientes? La situación es crítica y, si no se resuelve rápido, el pronóstico es más que sombrío.

La comunidad, las familias y, por supuesto, nosotros en Nipinga, estaremos con los ojos bien abiertos, viendo qué pasará con estos hermanos que hoy ven cómo su salud pende de un hilo.

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