¿Se acabó el billete? ¡Rubio dice que a Cuba se le rajó la economía!
Marco Rubio, desde la Yuma, soltó que a Cuba se le fue la guagua económica por el vicio del control. ¡La isla está en apagones, sin choferear y con el peso por el piso! ¿Será verdad el pitirre?
Qué pasó
¡Agárrense, que esto es candela! El mismísimo Marco Rubio, secretario de Estado de la Yuma, soltó un bombazo que dejó a más de uno con la boca abierta.
Dijo clarito, sin pelos en la lengua, que a Cuba se le rajó la economía. ¿La razón, mi gente? Según él, es por la obsesión del gobierno con controlarlo todo, como si el país fuera un carrito de helado y ellos los únicos que pueden manejarlo.
Imagínense la escena: Rubio afirmando que la gente de arriba prefiere ver la isla morir de pie antes que dejarla prosperar. ¡Tremendo pitirre!
Dónde y cuándo
Este bochinche no salió de cualquier esquina, no. Fue en una entrevista con los pesos pesados de Bloomberg, a principios de febrero de 2026, y el hombre no solo se quedó ahí.
También lo soltó en la Conferencia de Seguridad de Múnich. O sea, el chisme voló por el mundo entero.
Y mientras Rubio tiraba esos dardos, aquí en Cuba, la cosa estaba que ardía (o mejor dicho, que se apagaba). Apagones por montones, el combustible desaparecido como por arte de magia y el peso cubano que no vale ni un quilo.
Por qué importa
¿Y por qué nos debe importar lo que diga Rubio, si total, la cosa aquí siempre está mala? Pues mire, este cuento va más allá de la política gringa. Esto toca la barriga del cubano de a pie.
Cuando él dice que 'no hay economía', está hablando de la cola del pan sin pan, de la guagua que no pasa, de la nevera vacía. La falta de combustible, que ya ni los rusos ni los canadienses quieren volar pa' acá, significa menos turistas, menos chavos, menos de todo.
Es como tener un carro sin gasolina: por muy lindo que sea, no arranca.
Qué dicen las partes
Rubio no se mordió la lengua, acusó al gobierno cubano de preferir el control absoluto, aunque eso signifique ver el país hundirse. Sus palabras fueron un golpe directo al sistema, diciendo que no hay espacio para que el pueblo haga su propia historia económica.
Del lado de acá, las autoridades no han respondido directamente a Rubio, pero sus acciones hablan más que mil palabras. Cerrando hoteles, racionando la gasolina y el diésel, moviendo a los turistas de un lado a otro.
¡Hasta el aire en los aeropuertos cubanos parece estar más tieso que un bacalao!
Qué viene ahora
Ahora, con este palo de Rubio, el debate se pone más caliente. ¿Qué va a pasar? La verdad es que la situación no pinta nada bien.
Con la economía asfixiá y la vida diaria hecha un enredo, el futuro de la isla parece más incierto que billete de lotería.
Habrá que ver si estas palabras mueven algo o si seguimos bailando al mismo son, con la misma cantaleta. El pueblo cubano, mientras tanto, sigue en la espera, con la mirada puesta en el horizonte, esperando que el sol salga, aunque sea por raticos.