¡Sandro en la cola del pan, sin pan y sin saber de malanga!
Sandro Castro, nieto de Fidel, desató la furia de Cuba con un video en un mercado, mofándose de la escasez y los altos precios.
Qué pasó
Sandro Castro, ese mismo, el nieto de Fidel, se apareció en el mercado de San Agustín, La Cuevita 2, con cámara en mano y más jodedera que un carnaval. Armó un video para sus redes, dizque mostrando el “ambiente” y ¡ay, mi madre!, la cosa se puso caliente.
La gente, que no es tonta ni tiene tiempo pa' bobadas, vio el asunto como una burla descarada. En un país donde hasta el aire se vende caro, este muchacho parecía estar en otro planeta, desconectado de la realidad.
Dónde y cuándo
Esto ocurrió en La Cuevita 2, ese mercado de San Agustín, en La Habana, que es más conocido por sus precios de infarto que por sus ofertas. El video se soltó en las redes el 2 de febrero de 2026, y la bola corrió como candela en campo seco.
El hombrecito se paseaba por los puestos, haciendo chistes y hasta metiéndose un ratico en una cola de pan. Pero ojo, que no compró ni una miga. Lo más gordo fue cuando frente a unas viandas, confundió una malanga con un boniato. ¡Imagínate tú!
Por qué importa
Pues importa porque mientras el pueblo sudaba la gota gorda buscando qué echar al caldero y lidiando con la escasez y los apagones, este heredero se la pasaba de guara, como si no pasara nada. La gente vio en eso el reflejo de una élite que vive en su burbuja.
Su frase de que "hay de todo dentro y fuera de La Cuevita 2" sonó a pura mofa en un contexto de mesas vacías y bolsillos rotos. Es un golpe más a esa cuerda floja de la paciencia cubana.
Qué dicen las partes
En las redes, la cosa fue un griterío. Muchos usuarios le cayeron encima, indignados por su "actitud burlona". "No sabe diferenciar una malanga de un boniato", gritaban unos, mientras otros pedían un poco de empatía.
Aunque hubo quien trató de defenderlo, diciendo que camina por ahí "sin escolta", la mayoría sintió que el video era una patada al hígado. Coincidió esto con el Primer Ministro Manuel Marrero diciendo que hay "reservas" para 2026, y la gente le respondió que las únicas reservas están en las casas de los que mandan.
Qué viene ahora
Pues lo que viene es más de lo mismo: la gente con su bochinche y su malestar, y el privilegio de unos pocos exhibiéndose sin pudor. Este suceso, aunque parezca una trivialidad, solo profundiza la brecha entre el gobierno y la gente de a pie.
Veremos si Sandro sigue con sus videos "sociales" o si esta vez la bronca le da un coscorrón para que pise tierra. La polémica sigue viva, como siempre que un Castro hace de las suyas en público.