¡Se nos fue la Araceli! Bibliotecaria Mayor de Cuba Cierra Capítulo

Se apagó la luz de Araceli García Carranza, la maestra de las letras cubanas. Esta bibliógrafa, guardiana de nuestra memoria, deja un hueco en la cultura y en el corazón de muchos.

Qué pasó

Oye esto pa' que veas qué noticia más dura se nos ha regado por todo el patio. La gente no para de comentarlo con un nudo en la garganta. Se nos fue Araceli García Carranza, una figura que era como el alma de nuestros libros y papeles viejos.

Esta señora no era una cualquiera, ¡qué va! Era la que custodiaba el tesoro de nuestra historia escrita. Su partida, ahora en febrero de 2026, dejó un silencio raro en el mundo de la cultura cubana, como cuando se apaga la luz más brillante.

Dónde y cuándo

Imagínate el bochinche, el luto se asentó aquí mismo, en la mismísima La Habana. Fue un golpe duro, que se siente en cada estante de la Biblioteca Nacional "José Martí", donde ella pasó su vida.

Dicen que se fue tranquila, pero la fecha exacta fue en febrero de 2026. Su nombre siempre estará ligado a ese lugar, a ese rincón donde el tiempo se detiene entre páginas y saberes acumulados.

Por qué importa

¿Y por qué nos importa tanto esto? Mira, esta mujer era la que ponía orden en el manicomio de los documentos. Gracias a ella, el que quería saber de Martí o de Carpentier, tenía el camino hecho.

Su labor hizo que la memoria de Cuba no se nos perdiera entre legajos. Era una maestra, sí, pero de las de verdad, de las que te tendían la mano para que no te ahogaras en un mar de información.

Su partida es como si le quitaran la brújula a más de un investigador. Es una pérdida que nos sacude porque nos recuerda lo valiosa que es esa gente que guarda y organiza el saber.

Qué dicen las partes

La noticia la soltó el Instituto de Literatura y Lingüística "José A. Portuondo Valdor", y el runrún no ha parado desde entonces. Todo el mundo coincide en lo mismo: era un cerebro andante, pero con un corazón gigante.

Los que trabajaron con ella, los estudiantes que guio, todos dicen que era modesta como pocas, pero que su legado es tan inmenso como el Malecón. "Era una luz, un faro", comentan muchos con pesar.

Qué viene ahora

Ahora, ¿qué nos espera con esta ausencia? Pues sus trabajos, sus bibliografías, serán la guía para los que vienen detrás. Es como si ella hubiera sembrado un campo fértil para que otros puedan cosechar.

La tarea de cuidar nuestra memoria cultural se hace más grande, más pesada, sin ella. Toca seguir su ejemplo, con el mismo rigor y la misma pasión por los libros. Su obra es un reto y un legado que ahí se queda, firme, como ella misma.

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