¡Sálvese quien pueda! El 'Eugenia Gas' de vuelta sin gas: ¡Jamaica le hizo el feo!
El buque 'Eugenia Gas' regresó vacío de Jamaica, sin poder cargar GLP. Otro golpe a la crisis energética cubana, dejando a miles sin gas para cocinar.
Qué pasó
¡Ay, mi gente, la cosa está que arde y no precisamente por el fogón! Imagínate que el famoso barco del gas, el 'Eugenia Gas', se nos fue de viaje pa' Jamaica y, ¡zas!, regresó a Santiago de Cuba más vacío que mi bolsillo después de la quincena. Ni una gota de gas licuado pudo traer, ¡ni una!
Cuentan que fue a la refinería Petrojam, allá en Kingston, con toda la esperanza del mundo, pero la operación se les cayó. Y lo peor no es solo que vino sin carga, sino que este es el segundo chasco, porque hace días, el 'Emilia', otro buque, le pasó lo mismo. ¡Dos viajes perdidos, dos! Esto no es mala suerte, esto ya es drama de telenovela.
Dónde y cuándo
La escena principal de este bochinche se montó en el puerto de Santiago de Cuba, cuando el 'Eugenia Gas' tocó tierra en pleno febrero de 2026, con sus bodegas vacías. Imagínate el ambiente: el calor pegando, la gente esperando una chispa de alivio, y el barco llegando como si nada hubiera pasado, pero sin el tan ansiado gas.
El intento fallido, ese chasco que nos dejó colgados, fue en la refinería Petrojam de Jamaica. Allá, entre vapores y maquinarias, fue donde se esfumó la esperanza de miles de hogares cubanos. Un viaje larguísimo, un gasto de combustible que se nos fue en humo, y todo para nada.
Por qué importa
¿Y por qué nos importa tanto este cuento del barco vacío? ¡Pues porque es un golpe en la barriga para el pueblo! El gas licuado, mi gente, es el alma de la cocina en miles de casas. Sin él, no hay frijoles que hiervan, no hay café que despierte, no hay sopa pa'l resfriado.
Esta historia del 'Eugenia Gas' no es solo un capricho. Es la confirmación de que la crisis energética aprieta y fuerte. Más apagones, más colas interminables para ver si aparece una bala de gas, más incertidumbre. Nos está cambiando la vida, y no para bien.
Qué dicen las partes
Por ahora, los de arriba, o sea, las autoridades, no han soltado ni pío. Silencio sepulcral sobre por qué Jamaica le hizo el feo a nuestro barco, ni qué plan B tienen en la manga.
Pero los expertos, esos que siempre tienen su ojo puesto, murmuran que la cosa es compleja: que si la infraestructura está vieja, que si no hay un chavo para pagar la gasolina al contado, que si las sanciones internacionales aprietan la soga. Un enredo de mil demonios, vamos.
Mientras tanto, el pueblo, en la cola del pan y del pollo, solo dice una cosa: '¡¿Y el gas pa' cuándo?!'
Qué viene ahora
Ahora mismo, el futuro del gas en Cuba está más oscuro que noche sin luna. Lo único seguro es que la gente va a seguir batallando con los apagones y la escasez del gas doméstico. La incertidumbre flota en el aire, como ese olor a leña que a veces sustituye el fogón.
Hay que seguir con los ojos bien abiertos, a ver si aparece algún 'milagro' o alguna nueva ruta de suministro. Porque esta crisis, mi gente, no es un resfriado que se quita con tilo; es una pulmonía estructural que necesita un remedio urgente y de verdad.