¡Obispo de Santa Clara soltó la bomba: "Así no se puede vivir, mi gente"!

El Obispo de Santa Clara, Mons. González Amador, aplazó la visita al Vaticano para quedarse con su pueblo, soltando la verdad: ¡Cuba necesita un cambio urgente!

Qué pasó

Oye esto pa’ que veas el revolico que armó Monseñor Marcelo Arturo González Amador, el Obispo de Santa Clara y presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba. Resulta que aplazó la visita “ad limina” que los obispos cubanos tenían al mismísimo Vaticano.

Pero lo bueno no es solo eso, sino el porqué. Él no se guardó nada y, desde la Catedral de Santa Clara, soltó una crítica que resonó duro sobre la situación social y económica que estamos viviendo aquí en la Isla.

Dónde y cuándo

La cosa fue en la mismísima Catedral de Santa Clara, el domingo pasado. El obispo González Amador, que ya tiene sus 70 abriles y lleva al frente de esa diócesis desde el 99, les explicó a los fieles cara a cara por qué tomó esa decisión.

Aclaró que no fue una "suspensión", sino un "aplazamiento", y el motivo principal, según él, era pastoral. Imagínense, quedarse con la gente en este arroz con mango, en vez de irse de viaje. Dijo que sería preocupante no estar si surgía algo gordo.

Por qué importa

¡Esto es gordo, mi gente! No es solo que se aplazó un viaje de curas, es que el Obispo soltó la frase que todo el mundo murmura por lo bajo, pero pocos se atreven a decir en voz alta: "Cuba tiene que cambiar, como estamos viviendo no es humano".

Esa frase es un puñetazo, una cachetada de realidad, que viene de la mismísima Iglesia. Demuestra que la situación está tan apretada que hasta los líderes religiosos sienten que no pueden dejar a la gente sola en este brete.

Qué dicen las partes

Monseñor González Amador dejó claro su sentir: los pastores tienen que estar "al lado de los hijos", con el pueblo. Para él, es una opción clara de acompañamiento en estos tiempos duros, sin importar problemas de combustible o logística, que también los mencionó.

También le tiró un guiño al diálogo, a que hay que "sentarse, hablar y escuchar" para buscar soluciones y el "bien común". Y cuando le preguntaron a un periodista qué consejo daría al mundo sobre Cuba, pidió que no se olviden de nosotros, que miren de cerca el dolor de nuestra gente.

Qué viene ahora

Bueno, ahora toca ver qué pasa después de esta declaración tan directa. La bola está rodando y la gente sigue de cerca cómo la situación socioeconómica de la Isla va de mal en peor, con esta crisis que no afloja.

Este llamado del Obispo, que no es un cualquiera sino el presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, es un mazazo. Lo que queda es esperar a ver si se abre algún camino, o si el eco de sus palabras se pierde en el aire. La solidaridad y la atención al sufrimiento del pueblo cubano están más que nunca sobre la mesa.

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