¡La Habana se quedó sin gas! ¿Ahora cocinamos con la muela o qué?

La crisis del gas en La Habana provoca un caos monumental en las colas de Cupet, obligando a muchos a volver al carbón. El mercado negro florece.

Qué pasó

¡Ay, mi gente! Las colas de gas en La Habana son un desastre total. En Regla, viejitos y no tan viejos se aglomeran por horas, sentados en sus balitas vacías, esperando un camión de Cupet que no aparece. El ambiente es de bronca y empujones.

Las colas varían; algunas más organizadas, otras un caos absoluto. Dicen que en el Cerro resuelven más rápido. El protocolo oficial, que promete priorizar a los más necesitados, es letra muerta. ¡Cada cual se busca la vida!

En Guanabacoa, por ejemplo, solo soltaron 150 balitas, muchas para mensajeros y "marcadores", dejando a quienes llevaban meses esperando con las manos vacías. ¡Qué falta de respeto!

Dónde y cuándo

Este drama se vive en varios barrios de la capital, como Regla y Guanabacoa. Los hechos recientes ocurrieron el sábado 14 de febrero de 2026, por la tarde, y los días posteriores a los anuncios de la Empresa de Gas.

El aire está pesado, lleno de desesperación y la tensión de la gente. Se siente la frustración en cada esquina.

Por qué importa

Esto golpea directamente la vida de cada familia cubana. Sin gas, ¿cómo se cocina? La rutina diaria se vuelve un calvario. Es un problema que afecta lo más básico del hogar.

La escasez ha disparado los precios en el mercado negro: ¡una balita cuesta hasta 30,000 pesos cubanos! Una cifra impagable para la mayoría. La gente regresa a la leña y el carbón, ¡como en tiempos de antaño! Un paso atrás muy doloroso.

Qué dicen las partes

La Empresa de Gas Licuado (GLP) prometió distribuir 15,000 cilindros diarios para La Habana, Artemisa y Mayabeque, priorizando zonas y limitando a una balita por contrato. ¡Pura fantasía en la calle!

El problema viene de una sanción que la administración del Presidente Donald J. Trump impuso el 30 de enero, a cualquier país que vendiera combustible a Cuba. ¡Un duro golpe!

Por ello, Jamaica, nuestro proveedor habitual, se echó para atrás. El tanquero "Emilia" regresó vacío de Kingston el 1 de febrero. ¡Nos dejaron con los fogones apagados!

Qué viene ahora

¿Qué nos depara el futuro? Nadie lo sabe con certeza. No está claro si esos 15,000 cilindros resolverán algo o si seguiremos con leña. Las sanciones de EE. UU. y la dificultad de encontrar proveedores complican todo.

La solución no aparece. La paciencia de la gente se agota. Habrá que seguir atentos a los chismes, a ver si este lío se arregla o si el olor a humo se convierte en el nuevo aroma de La Habana.

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