¡La Habana Huele a Tostón! Montones de Basura Ahogan la Ciudad y Nadie Recoge
La Habana se ahoga en basura por la escasez de combustible, una crisis que destapa el colapso de los servicios públicos y la gestión en Cuba.
¿Qué pasó?
Oye esto pa’ que veas, socio. La Habana, la capital de to’ los cubanos, está que da lástima. No es chisme de solar, es la pura verdad: la basura se nos sube al cuello y no hay quien la aguante.
Las esquinas, las calles, hasta las avenidas principales, ¡todo parece un basurero a cielo abierto! Es un descaro, una postal que nadie quiere ver.
¿Dónde y cuándo?
Esto no es de hoy ni de ayer, mi gente. Llevamos días y semanas con este bochinche, y se ve en cualquier parte. Desde Centro Habana hasta el Vedado, por todas las esquinas y avenidas, los montones de desechos esperan sin piedad.
Los camiones de la basura, que eran poquitos, ahora son casi fantasmas. Parece que se los tragó la tierra, o más bien, la falta de combustible.
¿Por qué importa?
Mira, esto no es solo feo, mi gente. Aquí estamos hablando de enfermedades, de ratones bailando en la acera y de un olor que te tumba de espaldas.
Pero lo más gordo es que esta crisis de la basura es como la punta del iceberg. Revela que los servicios públicos en Cuba están más allá de la raya, casi en un colapso total. La vida se nos está poniendo cada vez más de pinga.
¿Qué dicen las partes?
El Gobierno, como siempre, tiene su cuento. Dicen que la culpa es del bloqueo de Estados Unidos, que si las sanciones, que si no llega el petróleo para los camiones.
Según Cubadebate, de 106 camiones recolectores que hay en La Habana, ¡apenas 44 andan! La falta de diésel los tiene parados. Pero la gente de a pie y los que saben del tema dicen que no es solo eso.
Muchos le caen encima a la mala administración, a la falta de inversión de años, a los equipos viejos y a que nadie tiene ganas de resolver nada. Dicen que esto viene de mucho antes de las últimas tensiones.
¿Qué viene ahora?
Así que, ¿qué nos espera? Pues a seguir con el ojo pelao. La basura no es un problema nuevo, sino crónico, que solo empeora mientras la economía sigue por el piso.
La falta de combustible le echó más leña al fuego, pero los problemas de fondo siguen ahí. Esto es un aviso grande de que el sistema de servicios públicos está haciendo agua por todos lados, y la gente lo sufre en carne propia.