¡El Bochinche Jurídico Más Caliente! ¿Y Ahora Quién Juecea el Escándalo?
El Tribunal Supremo cubano echó pa' atrás su encuentro de justicia, echándole la culpa al "vecino del norte". ¡Tremendo rollo!
Qué pasó
Ay, mi gente, cojan aire que esto está más enredado que un cable de audífonos viejo. El Tribunal Supremo de Cuba, con toda su solemnidad, ¡soltó la bomba! Cancelaron el dichoso Encuentro Internacional “Justicia y Derecho” que tenían armado.
Imagínense la cara de los juristas del mundo entero que ya estaban sacando sus mejores guayaberas y preparando el pasaje pa' La Habana. ¡Todo se fue al garete!
Y claro, no podía faltar el chivo expiatorio de siempre: le echaron la culpa al Tío Sam, al Gobierno de Estados Unidos, que si la "escalada ilegal, injusta y genocida", que si las sanciones...
Dónde y cuándo
Pues mira, este cónclave de mentes jurídicas, que era la edición número doce, se iba a dar cita en la mismísima capital, en nuestra bella La Habana.
Las fechas eran del 27 al 29 de mayo de 2026. O sea, ya mismito. Ya uno se imaginaba los debates, los corrillos, los cafecitos y las discusiones sobre leyes y derechos.
Pero na', se quedó en planes. Se siente hasta la brisa triste por los pasillos de un evento que no será.
Por qué importa
Aquí la cosa se pone picantísima, porque la cancelación no es solo por unos pesos que faltan. Esto le cae arriba a todo el mundo y destapa la olla del arroz con mango que es la justicia en la isla.
La gente de a pie se pregunta: ¿Es que la justicia cubana tiene la soga al cuello del poder político? Porque, seamos sinceros, la Constitución misma dice que los tribunales están amarra'os a la Asamblea y al Consejo de Estado, ¡que son del mismo palo del Partido Comunista!
Es como si el árbitro del juego también fuera el director técnico de uno de los equipos. ¿Verdad que no suena muy justo? Y ni hablar de los presos del 11 de julio, que todavía hay quien jura que no tuvieron un juicio parejo.
Qué dicen las partes
Por un lado, el presidente del Tribunal Supremo, Oscar Manuel Silvera Martínez, con cara de "esto no me gusta nada", dijo que la decisión fue "difícil como necesaria" y se disculpó con los que ya se veían en el evento.
Ellos insisten, como disco rayado, que el embargo de los americanos nos tiene asfixia'os y que por eso no pueden garantizar un evento de altura. Dicen que en cuanto se ponga buena la cosa, lo retoman. ¡A ver quién se lo cree!
Pero por el otro lado, las organizaciones de derechos humanos y los juristas que no comen de la misma olla gritan a los cuatro vientos que el sistema judicial es un títere del Gobierno. Dicen que castiga al que protesta y que a los de arriba, a veces, se les pasa la mano con los recursos sin que pase na'.
Qué viene ahora
Pues mire usted, con esta suspensión lo que se viene es más debate, más comidilla y más dudas sobre la independencia de la justicia cubana.
No es solo un evento cancelado; es como si le quitaran la cortina a un espejo y la gente viera las arrugas de un sistema que, para muchos, no es tan imparcial como debería ser.
Así que, aunque el Supremo le eche la culpa a Washington, la pregunta sigue ahí, flotando en el aire de La Habana: ¿Cuándo de verdad la justicia será justicia para todos, sin ataduras políticas?