¡Ay, Cuba, qué te pasa! ¿Se acabó hasta la sal de la vida?
Cuba está pasando las de Caín: apagones que no acaban, la comida por las nubes, medicinas de milagro y la gente haciendo maletas. ¡La cosa está que arde!
Qué pasó
¡Ay, mi gente, la cosa en Cuba está que arde! Y no es solo el calor insoportable que nos derrite.
Es que la isla parece un colador: sin energía que aguante, sin comida que alcance, las medicinas brillando por su ausencia y hasta los profesionales echando el vuelo.
Esto no es un resfriado que pasa en unos días, no. Esto parece un mal de ojo que ha caído sobre todo el país y lo está virando del revés, dejando a todos con la boca abierta y la guataca vacía.
Dónde y cuándo
Esto está pasando ahora mismo, en todas las esquinas de la isla, desde Pinar del Río hasta la punta de Maisí. No hay rincón que se salve de este bochinche.
Las colas del pollo, las paradas de guaguas repletas, los balcones en la noche oscura por la falta de luz... todos somos testigos de esta película.
La fecha exacta es 'desde hace rato y sigue pa' largo', pero las noticias más frescas nos llegan este febrero de 2026. Los protagonistas, ¡ay!, somos todos los cubanos que sudamos la gota gorda día a día.
Por qué importa
¿Por qué importa? ¡Pero, mi hermano, porque nos toca a todos el bolsillo y el estómago directamente! No hay forma de hacerse el de la vista gorda.
Cuando el frigorífico está vacío, la luz se va a cada rato sin previo aviso y no hay un Paracetamol ni pa' un dolor de cabeza, la vida cambia de verdad.
La gente está con el credo en la boca, preguntándose qué será mañana. Muchos ya están tan hartos que agarran su maletica y le dicen adiós al barrio sin mirar atrás.
Qué dicen las partes
Por un lado, las autoridades hablan de 'estrategias', de 'momentos difíciles' y de 'resistir con creatividad'. Siempre buscan la vuelta a la cosa.
Pero la gente en la calle, la que vive el día a día, lo que dice es que los números no dan y que la vida se ha puesto imposible de mantener, un verdadero desastre.
Los que se han ido, mandan señales de que afuera 'se respira'. Mientras tanto, los que se quedan, se las ingenian como pueden para buscarle la vuelta a la penuria, día tras día.
Qué viene ahora
Entonces, ¿qué se espera? Pues, la pelota está rodando sin un rumbo fijo, nadie sabe para dónde va a caer.
Puede que sigan las restricciones, que la gente siga buscando la manera de irse, o que de algún lado aparezca un palo de santo para aliviar la situación.
Lo que sí es seguro es que el cubano no se rinde, y que esta historia de bochinche y resistencia sigue. Hay que estar al tanto de cada capítulo, porque aquí no hay tiempo para aburrirse.