¡Holguín de cabeza! ¡Se perdió una pastilla vital y ahora qué!
En Holguín, un joven autista necesita urgente Risperidona, pero la medicina vital está desaparecida. Familiares y activistas buscan ayuda desesperadamente.
Qué pasó
¡Tremendo lío en Holguín! Hay un muchacho con autismo que necesita urgente una pastilla llamada Risperidona. Es vital para él, su calma depende de eso.
Pero ¿dónde está? ¡Desapareció! Ni en las farmacias del estado, que siempre tienen problemas, ni en el mercado negro, donde la gente se busca la vida. ¡No hay por dónde cogerla!
El papá anda como alma en pena por toda la ciudad, desesperado. No la encuentra y el tiempo corre. ¡Es para volverse loco!
Dónde y cuándo
Esto está pasando ahora mismo, en Holguín, en febrero de 2026. La activista Noly Black fue quien dio la voz de alarma, pidiendo ayuda a gritos. Es un grito que resuena en las calles.
El ambiente está tenso, con la gente preocupada por esta falta tan grande. Se siente la angustia en el aire holguinero.
Por qué importa
Esta historia es más que un solo caso. Es el reflejo de la escasez crónica de medicinas que sufre toda Cuba. Te muestra cómo algo básico puede desaparecer y dejar a una familia en la agonía.
Interrumpir la medicación psiquiátrica es grave; puede causar crisis serias. Pone en riesgo la vida del joven y la estabilidad de su entorno. Es un asunto que toca a todos, por eso la gente habla.
Qué dicen las partes
Como siempre, se dice que el gobierno tiene dificultades, que el desabastecimiento es un problema viejo. Pero mientras se dan explicaciones, la gente no ve la medicina por ningún lado.
La activista Noly Black llama a la solidaridad. Es el pueblo, el de a pie, el que busca soluciones cuando las instituciones no las dan. Unos buscan, otros esperan una respuesta oficial que no llega.
Qué viene ahora
Ahora, cada minuto cuenta. Se espera que la solidaridad cubana, esa que siempre surge, logre encontrar la Risperidona. La salud del joven no puede esperar, pende de un hilo.
Hay que seguir atentos. Este caso no es el único, es la punta del iceberg. Veremos si la comunidad puede obrar el milagro que las farmacias no han podido ofrecer.
El teléfono del padre está encendido, esperando esa llamada salvadora. Es una historia sin final, donde la esperanza es el único consuelo.