¡Aguardiente pa' la pena! La Feria del Libro de La Habana se pinchó por falta de gasolina

La 34ª Feria Internacional del Libro de La Habana, el evento cultural más esperado, fue cancelada por la escasez de combustible. ¡Un palo a la cultura!

Qué pasó

¡La sorpresa nos cayó como agua fría en la cama! La tan esperada 34ª Feria Internacional del Libro de La Habana, que prometía ser un fiestón cultural, fue cancelada de golpe. ¿La razón? Lo de siempre: ¡la escasez de combustible tiene a la capital patas arriba!

Este es el evento del año para lectores, escritores y editoriales. Pero, al parecer, no hay ni para el transporte de los libros ni para que la gente se mueva. Un golpe duro para la cultura, ¡así de sencillo!

Dónde y cuándo

La fiesta literaria estaba programada en nuestra querida La Habana del 12 al 22 de febrero de 2026. Ya estábamos contando los días para perdernos entre las casetas y encontrar esa joya literaria.

Pero el 14 de febrero de 2026, los organizadores —el Instituto Cubano del Libro y el Comité— soltaron la mala noticia. Las dificultades con la gasolina y el diésel, que ya afectan el transporte y la electricidad, hicieron imposible la logística de un evento de tal magnitud.

Por qué importa

Esto no es solo un montón de libros que no se venderán. Es el lamento de la gente, de los autores que querían compartir sus letras y de las familias que disfrutan ese ambiente. Es un espacio de intercambio intelectual y social que se pierde.

La cancelación evidencia lo vulnerable que es la vida cultural cubana frente a la crisis energética. Cuando falta el combustible, se tranca el transporte público, la generación eléctrica y, ahora, hasta la promoción de la lectura. Demuestra cómo una cosa lleva a la otra en esta isla.

Qué dicen las partes

Los responsables, el Instituto Cubano del Libro y el Comité Organizador, confirmaron la suspensión. Explicaron que la falta de diésel y gasolina impidió garantizar la movilidad y el traslado de todo lo necesario para la feria.

No mencionaron alternativas inmediatas ni fechas de aplazamiento. La decisión se tomó por la imposibilidad de operar en las condiciones actuales. Es el reflejo de un problema que va más allá de un simple evento cultural.

Qué viene ahora

Por ahora, lo que hay es un gran signo de interrogación. La gente está a la espera de ver si habrá nuevas fechas o si encuentran algún formato reducido. Pero con la situación tan complicada, es difícil prever cuándo o cómo.

La cancelación subraya el desafío gigantesco de mantener eventos culturales masivos en medio de una escasez crónica de combustible. Esto nos obliga a estar atentos a cómo se desenvolverá todo, porque aquí, hasta el aire que respiramos depende de un motor.

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