¡Delcy le metió la tijera y los programas del barrio volaron!

La vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, eliminó siete organismos y programas sociales clave del chavismo, sacudiendo las bases del aparato estatal con un 'ajuste' al estilo Milei.

Qué pasó

¡Oye esto pa’ que veas el bochinche que se armó en Venezuela! La vicepresidenta ejecutiva, Delcy Rodríguez, le dio por la tijera, pero con una motosierra al estilo de los argentinos.

Mandó a eliminar y a liquidar siete organismos que eran como la columna vertebral de los programas sociales del chavismo. Imagínate, entidades que por años fueron el brazo social y político del gobierno de Nicolás Maduro, ¡ahora se van por el desvío!

La decisión, publicada en Gaceta Oficial, ha dejado a más de uno con la boca abierta.

Dónde y cuándo

Esta jugada maestra se cocinó en Venezuela, y la orden quedó bien clara en el Decreto N.º 5.248. La noticia explotó el 16 de febrero de 2026, y desde ese día, la reestructuración va con efecto inmediato.

Las juntas liquidadoras ya están trabajando, revisando hasta el último lápiz. Entre los que se fueron para el otro barrio están el Centro Estratégico de Seguridad y Protección de la Patria (Cesppa), que era el ojo que todo lo veía en seguridad, y la Fundación Propatria 2000, que se encargaba de las obras y los proyectos especiales, ¡con sus controversias y todo!

También cayeron la Fundación Misión Jóvenes de la Patria Robert Serra y la Oficina Presidencial de Planes y Proyectos Especiales. Hasta la Fundación José Félix Ribas, que batallaba contra las adicciones, fue eliminada. ¡Una limpieza profunda, compadre!

Por qué importa

Esto no es cualquier cosa, ¡socio! Es un palo seco a la forma en que el chavismo ha funcionado por dos décadas. Imagínate, esas fundaciones y misiones eran el corazón de la conexión del gobierno con el pueblo, dando programas, proyectos y un sentido de pertenencia.

Ahora, con la eliminación, muchos se preguntan qué pasará con la gente que dependía de esos servicios. Es como si el gobierno, bajo la presión económica, estuviera diciendo: “¡Hay que apretarse el cinturón, y eso incluye los programas sociales!”

Esto cambia el mapa de control político y presupuestario, y la calle ya está comentando que es un ajuste ‘a lo yuma’, buscando optimizar un gasto que ya no da para más.

Qué dicen las partes

El decreto, para ponerle una carita bonita al asunto, argumenta que la reorganización es para “adecuar la gestión pública a los objetivos actuales”. Es como decir: “Estamos modernizando, no es que estemos recortando”.

Algunas competencias pasarán a otros ministerios y fundaciones. Por ejemplo, la lucha contra las drogas ahora la verá la Fundación Misión Negra Hipólita. La Misión Nueva Frontera de Paz, que atendía las zonas fronterizas, ahora le tocará a la Cancillería. Es un pase de batón, pero con un aire de despedida.

Claro, nadie ha salido a decir “¡qué maravilla!” por estas eliminaciones. El silencio a veces habla más que mil discursos, y la gente se queda esperando a ver dónde caen las bolas.

Qué viene ahora

¡Aquí es donde empieza la verdadera intriga, mi gente! Ahora hay que ver cómo se asimilan todas estas funciones en los ministerios y fundaciones que las recibieron. ¿Será un traspaso suave o se convertirá en un dolor de cabeza mayor?

La pregunta del millón es qué futuro les espera a los programas sociales que, de una forma u otra, ayudaban a la gente en el día a día. ¿Seguirán con la misma fuerza, o se irán desinflando poco a poco? La presión económica está ahí, y no podemos perderle la vista a este culebrón. ¡Esto da para largo!

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