¡Cotorra oficial y apagones! El drama cubano es más largo que un día sin pan

Mientras el gobierno monta un show de prensa, Cuba sufre apagones y escasez. La gente en la calle cocina con leña y se pregunta si la cotorra oficial tiene fin.

Qué pasó

¡Oye esto pa’ que veas! El gobierno montó una "conferencia" más falsa que un billete de 3 pesos. Puro show y ni una respuesta útil. Mientras hablaban bonito, el país estaba a oscuras, literal. La verdad es que Telemundo mostró la cruda realidad en Santa Cruz del Norte.

Allí, la gente cocina con leña y carbón. ¡Como en el siglo pasado! Y no es que tengan mucho para eso. La crisis eléctrica se tragó la cocina, la escasez vació la nevera y los precios se comieron el salario.

Dónde y cuándo

Esto no es un cuento, mi gente. Es ahora mismo, febrero de 2026, y no solo en un rincón. La falta de luz y de todo se repite en cada barrio, como un mal sueño. Día tras día, la misma película.

El ambiente es denso. El humo de las cocinas improvisadas y el malestar de la gente que no ve la luz, ni la de la bombilla ni la del futuro, son palpables. La impotencia es una carga pesada.

Por qué importa

Esto es serio, socio. No afecta solo a uno. Le cae encima a todos, pero los más vulnerables sufren doble. La vida se vuelve un dolor de cabeza diario: buscar cómo cocinar, cómo conservar algo, cómo vivir dignamente.

La calidad de vida se desploma. La gente está cansada de promesas huecas. La excusa del "bloqueo" ya no cala. La paciencia, créeme, se está agotando a pasos agigantados.

Qué dicen las partes

El gobierno, por su parte, calla. Ni una palabra del petróleo, ni de suministros. Un silencio que dice más que mil discursos, y que provoca más cabreo. Es como si el problema no existiera para ellos.

En redes, la gente echa chispas. Indignación y agotamiento total. Muchos denuncian que la élite vive en otra Cuba, con luz y aire. El debate es fuerte, pero el consenso es claro: la versión oficial ya no convence. El colapso es innegable.

Qué viene ahora

Pues, el panorama no pinta bien. Lo más probable es que sigan los apagones, los inventos para sobrevivir y las preguntas sin responder. No hay que ser vidente para eso. Hay que estar pendientes.

La oscuridad no es solo falta de electricidad. Es también política y moral. Y con cada día que pasa, se hace más y más difícil esconder esa realidad. Esto es un drama que sigue y sigue.

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