¡¿Carbón 'Ecológico'?! ¡La candela está en la calle, mi gente!

La prensa oficial cubana propone el carbón vegetal como “alternativa ecológica” para cocinar, desatando la furia y el asombro popular. ¡Un regreso al pasado que nadie pidió en medio de la crisis energética!

¡Qué pasó, mi gente!

¡Ay, Dios mío, la cosa está que arde! Parece que en la emisora de Radio Guantánamo, la oficial, se les ocurrió una idea de bombero: ¡promover el carbón vegetal como la gran "alternativa ecológica" para cocinar! Subieron una foto en Facebook, bien bonita, con sacos de carbón y el lema ese de “Cocinar con lo nuestro, apoyar lo local”.

¡Y si usted cree que la gente se puso contenta, está en las nubes! Lo que hubo fue un revuelo que ni una guagua en hora pico. Indignación, escepticismo, y críticas a granel, porque para el cubano de a pie, esto no es más que un retroceso, una "solución" que nos empuja pa’trás en medio de la crisis energética que nos tiene con la candela al cuello, con apagones de esos que dan dolor de cabeza.

¿Dónde y cuándo fue la bulla?

Pues mire, la "genial" idea salió de Radio Guantánamo, la vieron en su página de Facebook para que todo el mundo se enterara. La foto aquella con los sacos de carbón y la frasecita esa del "apoyo local" apareció un sábado, allá por el 14 de febrero de 2026. ¡Día de los enamorados, pero la gente se "enamoró" de la bronca!

Y aunque la noticia venga de un rincón del oriente cubano, el sentir es el mismo en toda la Isla, desde Pinar del Río hasta la punta de Maisí. Es el desahogo de quien no tiene gas, ni corriente estable, y ahora le vienen con cuentos de camino, como si el problema fuera un simple “cambio de menú”.

¿Y por qué esto le importa al barrio entero?

¡Imagínese usted! Primero, por la salud, que no es chiste. La gente dice que quemar carbón suelta un humo que daña los pulmones, que puede agravar el asma y las alergias, y que es veneno puro respirarlo en la casa, sobre todo en espacios cerrados. ¿Quién va a querer cocinar con eso todos los días, arriesgando la salud de la familia?

Y después, por el medio ambiente. ¿A cuenta de qué van a talar árboles a diestra y siniestra, dejando los montes pelados para que la gente cocine? Eso trae deforestación, la fauna se va de sus sitios, los ecosistemas sufren. Al final, el llamado "ecológico" suena a burla, porque el impacto negativo es innegable. La medida parece más una salida de emergencia que una estrategia sostenible.

Esto no es avanzar, mi gente, es como ir en reversa. Muchos lo ven como una muestra clara de que allá arriba no están pisando la misma tierra que el pueblo. Es la precariedad hecha noticia, el colmo de los males en la vida diaria de los cubanos, que ya tienen bastante con lo que tienen.

¡Unos dicen una cosa, otros dicen la otra!

Por un lado, la prensa oficial, con su cuento de hadas y su buena intención (o eso parece), nos quiere vender el carbón como lo más "ecológico" del mundo, la panacea para todos nuestros males energéticos. Lo pintan como una solución viable, práctica y hasta patriótica, con eso de "apoyar lo local".

Pero por el otro, la gente, que no es boba ni come con cáscara, se indigna. Dicen que sí, que quizás para una emergencia se usa, porque la necesidad tiene cara de perro, pero ¿llamarlo "ecológico"? ¡Por favor! Eso es como llamar dieta a comer chicharrón con pan. Los internautas, con su agudeza de siempre, señalan que es una "alternativa" que más bien es una imposición forzada por la ineficacia del sistema, no una elección libre.

Saben que es una solución a medias, un parche mientras el gobierno no da pie con bola con el gas y la electricidad, que desaparecen como por arte de magia. Hay un grito en la calle que dice: “¡No nos engañen más! Queremos soluciones de verdad, de siglo XXI, no regresiones a épocas pasadas.”

¿Y ahora qué se espera de todo esto?

Pues, mi gente, la frustración sigue en aumento, como la espuma en la cola de la cerveza mal tirada. La gente seguirá inventando, buscando sus propios trucos para salir del paso, porque el carbón, al final, es un "pañito caliente" que no resuelve la fiebre de fondo, que no ataca la raíz del problema de la falta de energía constante y confiable.

La dependencia del carbón solo subraya la fragilidad de la infraestructura energética y la precariedad de los servicios básicos. Queda en el aire ver qué otra cosa se les ocurre para "solventar" la crisis. Hay que estar atentos, con el oído pegado a la calle, porque lo único seguro es que la creatividad del cubano para cocinar en medio del desastre no tiene límites, mientras espera que lleguen soluciones de verdad, que permitan una vida digna y moderna.

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