¡Candela que arde en Obrapía! ¿Quién le echó gasolina al chisme?

¡Tremenda candela se armó en La Habana Vieja! Un edificio en Obrapía y Bernaza cogió fuego, poniendo a los vecinos a correr y el chisme a volar sobre qué diantres pasó.

Qué pasó

¡Oye esto pa’ que veas, que la cosa está que arde y no precisamente por el sol! Imagínate que un fuego tremendo se desató en pleno corazón de La Habana Vieja.

Las llamas y el humo empezaron a salir por ventanas y techos como si el edificio estuviera echando un suspiro de candela. La gente, claro está, salió corriendo con el Jesús en la boca.

De un momento a otro, la esquina de Obrapía y Bernaza se convirtió en un hervidero de vecinos alarmados, chismosos con los ojos bien abiertos y transeúntes que no podían creer lo que veían.

Dónde y cuándo

El bochinche ocurrió en la concurrida esquina de Obrapía y Bernaza. Sí, esa misma, donde siempre hay movimiento y donde las casas parecen contar historias solo con mirarlas.

Esto fue un domingo, el 15 de febrero de 2026, cuando uno esperaría un poco de calma, o al menos no un espectáculo de humo y sirenas.

Los bomberos llegaron rápido, con sus mangueras listas, pero ya sabes, esas calles estrechas y los edificios viejos son un dolor de cabeza hasta para apagar la candela más chiquita.

Por qué importa

¿Y por qué esto nos importa tanto? Pues porque cada vez que un edificio viejo coge fuego en La Habana, se nos aprieta el corazón a todos.

Esto no es solo una casa quemada; es otra patada a la fragilidad de nuestras viviendas, que llevan siglos de pie y a veces ni un remiendo bueno se les da.

Para el cubano, perder su vivienda es como perderlo todo, el poco colchón, el fogón y las fotos de la familia. Es un golpe duro.

Y es que las instalaciones eléctricas de antaño y la falta de mantenimiento son un cóctel explosivo. Cada incendio nos recuerda lo vulnerables que somos en el centro de la capital.

Qué dicen las partes

Hasta ahora, de boca oficial no ha salido ni una palabra que diga qué fue lo que provocó el fuego, ni si alguien salió herido, que es lo más importante.

Tampoco se sabe con exactitud cuánto se perdió en la candela. Los vecinos, por su parte, están con el alma en un hilo, preocupados por sus casas y por la frecuencia de estos sustos.

Las autoridades, como es de esperar, tienen el área acordonada mientras investigan y miran si todo está seguro. Es la ley de la calle, hasta que no se sepa, nadie entra.

Qué viene ahora

Ahora toca esperar. La investigación sigue su curso para ver de dónde salió la candela y si hay algún culpable que pague por el bochinche.

Mientras tanto, la comunidad sigue atenta, esperando a ver qué más se dice sobre este susto en nuestra querida Habana Vieja.

Lo único claro es que el tema de las casas viejas y su peligro va a seguir dando de qué hablar. Esperemos que este fuego sirva para, por lo menos, encender la luz de la conciencia.

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