¡Candela en el Focsa! ¿Será que la basura ya no aguanta más el bochorno?

Un incendio en el área de desechos del icónico Edificio Focsa de La Habana fue controlado, pero reabre el debate sobre la acumulación de basura y el deterioro de la infraestructura.

Qué pasó

¡Oye, mi gente! Que no te lo cuenten, que yo te lo digo con pelos y señales: ¡Hubo un bochorno en el Focsa! No fue un chisme de balcón, ¡fue candela de verdad! En el área de la basura, para ser exactos, de ese edificio emblemático del Vedado.

Gracias a los trabajadores y a los bomberos, que son unos gallos, la cosa se apagó en un pispás. No hubo heridos ni nada de valor quemado, pero el susto, ese no hay quien se lo quite a los vecinos.

Dónde y cuándo

Esto fue el viernes, en la mismísima Habana, en el corazón del Vedado, en 17 y L. Imagínate el corre-corre y la gente asomada, viendo el humo salir de uno de los gigantes de la capital. Un drama de barrio, pero con rascacielos de fondo.

La cosa fue rápida, pero la humarada y el zafarrancho dejaron a más de uno pensando en el calor que hace en Cuba, ¡y no precisamente del sol!

Por qué importa

Este fueguito, que parece cosa de nada, es un grito de alerta. Es el problema de la basura que se nos acumula en cada esquina de La Habana, que no hay camión que la recoja ni Dios que la aguante. Es un polvorín esperando una chispa, mi gente.

Si le sumas los apagones que nos dejan a oscuras y los cables viejos que parecen espaguetis recalentados, pues tienes la receta perfecta para un desastre. La acumulación y el riesgo eléctrico, un matrimonio peligroso.

Qué dicen las partes

Las autoridades de Plaza de la Revolución salieron al paso, diciendo que controlaron la situación. Que los bomberos cumplieron y que no hay por qué preocuparse demasiado.

Pero los vecinos del Focsa y de otros lares están hartos. Llevan tiempo pidiendo a gritos que arreglen los basureros, que les metan mano a los cables, y que la recogida de desechos sea cosa seria, no un chiste.

Entre la gente, se comenta que la culpa es de la escasez, que no hay de esto, no hay de aquello. Es la historia de siempre, pero con un olor a quemado que no se va.

Qué viene ahora

¿Y ahora qué? Pues a ver si este susto sirve para algo. Para que le echen un ojo a la basura, a los cables, a la seguridad de los edificios viejos que tenemos. Para que la cosa no pase de chisme a tragedia.

No se trata de adivinar el futuro, sino de ponerle la mano al presente. La gente espera que se actúe, que se resuelva, y que la próxima vez que haya un olor a quemado, sea por un buen café, ¡no por un incendio!

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