¡Bad Bunny revolvió el caldero y ahora hasta los Grammys están en chisme!
Bad Bunny, el Conejo Malo, sigue arrasando en los Grammys y causando tremendo revuelo con sus ideas políticas, dejando a muchos con la boca abierta y otros, fajados.
Qué pasó
Bad Bunny llegó a los Grammy como un huracán. ¡Con seis nominaciones y seis premios ya en la gaveta! El muchacho está imparable y es de los que mandan en la música mundial.
Pero ojo, que su éxito siempre viene con su buen montón de chisme y controversia, especialmente allá en su Puerto Rico querido.
Dónde y cuándo
Esto de los Grammys, la edición 68ª, fue el escenario de la última revolución del Conejo Malo. Allí se confirmó que es un fenómeno.
Pero el bochinche no es solo de alfombra roja; se extiende desde la isla hasta la Super Bowl 2026 en Estados Unidos, donde su nombre suena fuerte y eso molesta a unos cuantos.
Por qué importa
Mira, esto importa porque Bad Bunny no es solo un cantante que mueve el esqueleto. Este tipo tiene su voz bien puesta y la usa para hablar de la política de su tierra, de los migrantes, y hasta se le ha plantado a Donald Trump.
¡Imagínate tú el corre-corre que forma! Esto pone a la gente a pensar si el arte debe mezclarse con la política, y si un artista puede ser así de "malcriao".
Qué dicen las partes
La derecha en Estados Unidos ya está con la pata alzada por su aparición en la Super Bowl. En Puerto Rico, hay quienes lo adoran como un héroe generacional y otros que le dicen "politicero".
Pero no está solo. La doctora Marisol Rivera Misla, una señora que sabe de arte, soltó una frase que resonó: "Quizás el problema no es Bad Bunny, sino que no aguantan ver triunfar a alguien que no obedece". Y la crítica cubana Nadia Chaviano Rodríguez lo celebró por llevar el español tan lejos, ironizando sobre cómo cambian los tiempos.
Qué viene ahora
Lo que viene ahora es más de lo mismo: más éxitos, más canciones que van a pegar, y seguro que más controversia. Bad Bunny sigue rompiendo la barrera del idioma y de lo que la gente espera de un artista.
Su figura, sin duda, seguirá siendo ese punto caliente donde se encuentran el arte, la identidad caribeña y el poder. Así que, a seguir mirando, que este cuento todavía no tiene final.