¡Ay, mi madre! ¡Una maleta voladora en Garzón puso Santiago de Cuba patas arriba!

Tremendo bochinche en Santiago de Cuba: una maleta se cayó de un jeep en plena Avenida Garzón. La gente se pregunta si apareció el dueño o se perdió todo el contenido.

Qué pasó

¡Tú supiste el alboroto que se armó en Santiago! Imagínate, en plena Avenida Garzón, frente al dichoso restaurante El Barracón, de repente, ¡zas!, una maleta salió volando de un jeep como si tuviera alas propias.

El chofer, pobre, ni se enteró de la pérdida del equipaje, siguió su camino como si nada, mientras el bulto rodaba por el asfalto. La gente, claro, con la boca abierta, sin saber si reír o si asustarse por lo insólito del asunto.

Dónde y cuándo

Esto fue un jueves por la tarde, el cinco de febrero de 2026, como a las cinco y media, cuando todo el mundo va y viene por esa zona tan movida de Santiago. Justo allí, por los edificios de dieciocho plantas, donde siempre hay un ojo avizor.

El sol ya bajando, el calor apretando, y la maleta, solita en la calle, esperando un milagro. Un transeúnte, que no tenía nada que ver en el incidente, fue el que se quedó al lado como un buen samaritano, sin tocarla.

Por qué importa

Bueno, a primera vista parece una tontería, pero esto no es solo una maleta caída. Es un retrato de la calle cubana, donde hasta un incidente chiquito se convierte en el tema del día, en el chisme que corre de boca en boca y se comenta en cada esquina.

Significa que la vida es así, improvisada, con los carros cargados hasta el techo y la gente con el corazón en la mano, esperando que todo llegue a su destino. Y en medio de todo, siempre hay un ojo pendiente y una duda: ¿y qué habrá dentro de esa maleta? ¿Y quién la perdió?

Qué dicen las partes

Oficialmente, nadie ha dicho ni pío sobre el asunto. Ni la policía, ni el dueño de la maleta si apareció. Pero en la calle, la gente no para de especular y de agregarle un poco de pimienta al cuento.

Unos dicen que seguro apareció el dueño, que vieron al que la recogió llamando por teléfono, indicando que no pretendía apropiarse de ella. Otros, más pesimistas, creen que esa maleta se perdió para siempre en la historia de Garzón. Lo cierto es que la verdad, esa, no se sabe con certeza.

Qué viene ahora

Pues lo que viene es lo de siempre: el misterio de la maleta seguirá dando vueltas en las conversaciones de la cola del pollo, en la guagua, en el balcón de la vecina más chismosa. Cada uno le pondrá su pedacito de invento o de esperanza.

Y también, nos recuerda que hay que amarrar bien las cosas. Que el transporte en Cuba es una aventura diaria, y que hasta la cosa más insignificante puede volverse un suceso que pone a Santiago a hablar por días enteros. ¡Prepárate para el próximo bochinche!

Más noticias