¡Ay, mi madre! ¡El Playa Pesquero con fiesta de luz en la playa mientras el barrio está a oscuras!
El Hotel Playa Pesquero en Holguín armó una cena de lujo con luces en plena playa para turistas, mientras el resto de Cuba sufre apagones de más de 24 horas, desatando una bronca digital por la desigualdad.
Qué pasó
¡Ay, qué cosa más grande! Imagínate que el Hotel Playa Pesquero, allá en Holguín, que es de los que maneja Gaviota, se le dio por publicar una promoción en redes. ¡Y qué promoción!
En medio de esta candela de apagones que nos tiene a todos a la vela, ellos bien contentos anunciando una cena especialísima en la playa para unos turistas de Pegas Turistik. Con sus luces prendidas, sus mesas bien puestas, y el “susurro de las olas” de fondo. ¡Como si nada pasara en el mundo!
El país entero a oscuras, sufriendo más de 24 horas sin un bombillo, y ellos ahí, de fiesta con la luz plena. ¡Para que tú veas!
Dónde y cuándo
Esto ocurrió en el Hotel Playa Pesquero Resort, Suite and Spa, ubicado en Holguín, uno de esos que están bajo la sombrilla militar de GAESA, operado por Gaviota. La publicación que encendió el avispero digital salió hace poco, por febrero de 2026, y se regó como pólvora.
Mientras esto pasaba en esa burbuja turística, en la calle la realidad era otra. En muchas provincias de Cuba, la gente estaba sudando la gota gorda, contando las horas, los días, sin corriente eléctrica.
El contraste era de esos que duelen, con la playa iluminada y la ciudad sumida en el silencio de la oscuridad.
Por qué importa
¡Y esto importa, y mucho! No es solo una cena, mi gente. Esto es el espejo de una desigualdad que ya no aguanta más. Mientras el hotel brilla con sus bombillos, los hospitales, las escuelas, y nuestras propias casas se quedan a oscuras.
El activista Joankelin Sánchez lo puso claro en su X, diciendo que es una “matriz de privilegios”. Una que deja ver cómo unos tienen todo y otros, la mayoría, no tienen ni lo básico. ¡Y la gente, claro, se indigna!
Esto reaviva el bochinche, la pregunta de qué es lo primero, ¿la fiesta del turista o la luz para el pueblo que se está ahogando en la oscuridad?
Qué dicen las partes
Por un lado, el hotel, con su promoción, grita a los cuatro vientos: “¡Aquí hay luz, aquí hay lujo, aquí el problema no existe!”. Un mensaje que, sin querer, o queriendo, les restriega a los cubanos lo que no tienen.
Por otro, Joankelin Sánchez levanta la voz en las redes, apuntando al dedo en la llaga de los “privilegios” del sector militar turístico.
Los que saben de energía, los especialistas, están que trinan, alertando que el sistema eléctrico está en la cuerda floja, con salidas de unidades generadoras que no dan tregua. Hay un déficit que ni con el respaldo más fuerte se puede tapar.
Y el pueblo, ¿qué dice? Pues que esta promoción es la cara visible de la tremenda brecha entre lo que goza el turismo de las Fuerzas Armadas y la miseria de servicios que recibe el cubano de a pie.
Qué viene ahora
Ahora lo que viene es más de lo mismo, si no hay cambios. El debate sobre las prioridades del gobierno seguirá ardiendo en las calles y en las redes, como un cable pelado. La gestión de los recursos energéticos estará bajo la lupa de todos.
Se espera que la gente siga reclamando, que la indignación no baje. Seguiremos viendo si el sector turístico sigue campante con su luz mientras el resto de la isla se debate en la penumbra.
Así que a estar atentos, porque esta historia, como todas en Cuba, tiene más capítulos por delante. ¡Y ya veremos en qué acaba este relajo!