¡Ay, mi madre! ¿Hasta las del MININT están 'resolviendo' con fotos?
¡Tremendo bochinche! Dicen que una jovencita del MININT está pidiendo billete por fotos personales. La crisis es tan gorda que hasta los de “arriba” están en la mala.
Qué pasó
¡Oye esto pa’ que te caigas de la silla! Dicen por ahí, y no es chisme inventado, que una muchacha, jovencita y miembro del mismísimo MININT, se ha visto en la candela de “resolver” la situación a su manera.
¿Y cómo es eso? Pues se comenta que anda pidiendo billete a cambio de unas foticos personales. Sí, como lo oyes. La cosa está tan apretada en la calle que ya ni la chapa te salva del desespero.
Esto no es un caso aislado, mi gente. Es la señal más clara de que la precariedad le está metiendo un galletazo a todo el mundo, desde el que está abajo hasta el que, supuestamente, tiene un pisillo más alto.
Dónde y cuándo
Esto está pasando en nuestra Cuba, esa de todos los días donde la gente se faja por un pedazo de algo. La noticia, que ya está dando vueltas por los perfiles, es bastante reciente, según el que la soltó.
La historia se centra en una jovencita que, por tener su uniforme, uno pensaría que está “cómoda”, pero la calle no perdona y la olla vacía menos.
Imagínate el calor, el corre-corre, la gente buscando cómo estirar el salario... y en medio de ese ambiente es que aparecen estas situaciones que te dejan con la boca abierta.
Por qué importa
¿Y por qué esto es más que un simple bochinche? Mira, si hasta los del Ministerio del Interior, que se suponen que son de la “élite” y tienen sus beneficios, están cayendo en estas. ¿Qué queda para el cubano de a pie?
Esto deja al descubierto que la crisis es tan profunda que ya no respeta ni instituciones ni rangos. Es un reflejo de que la moral, los principios, están por el suelo cuando el hambre aprieta y no hay ni un aspirina en la farmacia.
Rompe con la fachada que nos quieren vender. Mientras la televisión te muestra un país en pie, la realidad te grita que hasta quienes deberían mantener el orden, están buscando el “pan” de cualquier forma.
Qué dicen las partes
Pues por un lado, está la narrativa oficial, que siempre habla de resistencia, de sacrificios y de una Cuba que avanza. Esa es la cara que quieren que veamos.
Pero por el otro, está la calle, el cuchicheo, los testimonios como este, que nos cuenta Boris García, donde la gente está viendo la verdad con sus propios ojos: las carencias son para todos.
No hay declaraciones oficiales sobre este caso en particular, por supuesto, pero el silencio a veces habla más fuerte. Lo que sí es evidente es la brecha enorme entre el cuento del gobierno y el drama diario del pueblo.
Qué viene ahora
Con este panorama, uno se pregunta qué más veremos. Si la desesperación llega a estos niveles, es de esperar que surjan más situaciones límites, más gente buscando “el invento” para no quedarse atrás.
La crisis económica y moral no tiene pinta de que vaya a mejorar de la noche a la mañana. La presión sigue creciendo, y con ella, la imaginación (o la desvergüenza) para salir adelante.
Hay que seguir con los ojos bien abiertos. Esto es solo una muestra de la cuerda floja en la que estamos, y quién sabe qué otro "resolviendo" saldrá a la luz mañana. La vida en Cuba siempre te da sorpresas, y no siempre son buenas.