¡Ay Dios mío! ¿¡Pipa loca en Santiago se llevó a dos muchachos en plena rumba!?
Tremendo susto y desgracia en Santiago: una pipa descontrolada arrolló a dos jóvenes, incluyendo un menor, en medio de una fiesta callejera. ¡La calle está que arde!
¡Qué pasó aquí, mi gente!
Oigan este bochinche caliente que tiene a Santiago de Cuba con los pelos de punta. Resulta que el sábado por la noche, una pipa de esas grandotas, una cisterna, se metió en tremendo problemón y se llevó por delante a dos muchachos. ¡Una cosa de no creer!
La gente dice que los chavos iban a una fiesta de esas de esquina, ¿sabe? De pronto, el camión ese que reparte el agua o lo que sea, perdió el control y los impactó. Fue un caos total, con el griterío y la desesperación de todos los que estaban allí.
¿Dónde fue el lío y cuándo se armó?
Esto pasó en la Ladrillera de Cuabita, allá por la carretera de Boniato, en el barrio de Santa María. Era sábado por la noche, ya la oscuridad había caído y la gente andaba en sus cosas, o yendo pa’l bonche.
Según el radio bemba de Yosmany Mayeta en Facebook, fue un momento de muchísima tensión. Imagínese el ambiente, la gente joven buscando alegría y de pronto, ¡pum!, la desgracia llega sin avisar. Fue un revolico grande con vecinos tratando de ayudar.
¿Y esto por qué nos importa tanto?
A ver, mi gente, esto es un espejo de lo que pasa en nuestras calles. Primero, un muchacho de 17 años, Héctor Javier Saldivar Ramos, el que se llevó la peor parte y lo tuvieron que llevar al Hospital Infantil. El otro, Luis Jordanis Hernández Ruiz, de 21, está un poco mejor, gracias a Dios.
Pero más allá del susto y la tristeza por estos jóvenes, esto nos pega a todos. La gente está harta de las calles sin luz, de las carreteras hechas un desastre y de los choferes que andan por ahí como si la calle fuera de ellos. ¿Hasta cuándo vamos a seguir así?
¿Qué dicen los de un lado y los del otro?
Por ahora, lo que se sabe es que al chofer de la pipa lo tienen detenido y la policía está investigando a fondo el asunto. Su nombre no se ha dicho, ni nada oficial de él.
Pero la calle tiene su versión. Algunos que estaban por ahí juran que el conductor andaba con unos tragos de más. ¡Imagínese usted! Claro, eso hay que confirmarlo, pero si es así, es una irresponsabilidad de las grandes. Los vecinos, por su parte, claman por más control y mantenimiento de las vías.
¿Y ahora qué se espera de todo esto?
Pues mira, la cosa está en manos de la ley, pero la comunidad no se queda callada. Se espera que esta tragedia sirva para que las autoridades le pongan el ojo de verdad a la falta de iluminación en las calles y al mal estado de las carreteras.
Hay que ver si esto empuja a que haya más supervisión para los que manejan sin conciencia. La gente quiere respuestas y, sobre todo, que cosas así no se repitan más. A estar atentos, porque el pueblo está pidiendo cambios.