¡Atención, pueblo! Bandec te manda al cajero: ¿Duro o pa' fuera?
Bandec reorganiza el uso de cajeros en Cuba, mandando a la gente a sacar efectivo por ahí. Es un relajo, con poca plata y largas colas, mientras la digitalización avanza a paso de tortuga.
Qué pasó
Oigan bien este cuento, que está más caliente que picadillo en olla de presión. Resulta que el Banco de Crédito y Comercio, ¡Bandec!, se ha tirado un as bajo la manga para el relajo de sacar dinero. ¿Cuál es la jugada? Que ahora, si quieres ver un billete, el cajero automático es tu nuevo mejor amigo.
Dicen que es para organizar el caos, porque en las ventanillas aquello parece una peregrinación. La cosa empezó a sonar fuerte en Cienfuegos, pero ya se sabe, cuando el río suena, piedras trae para toda la isla.
Dónde y cuándo
La movida esta arrancó fuerte en Cienfuegos, allá por la provincia del centro, donde el calor aprieta y las colas, ni se diga. Pero la verdad, la situación es la misma en toda Cuba, cualquier día de pago. Tú llegas a un banco y la escena es de película: gente sudando, echando pleitos, buscando su dinero como si fuera oro.
Esos días de cobro de salario, jubilación o pensión, el país entero se vuelve un hormiguero frente a las sucursales. La tensión se corta con un cuchillo, esperando a ver si llega el efectivo o si el cajero decide irse de vacaciones también.
Por qué importa
Esto no es un chisme de balcón, ¡esto le cae arriba a todo el mundo! Significa que si antes ibas a la ventanilla rapidito a resolver, ahora te tocará bregar con la máquina. Y tú sabes lo que eso significa: más colas en los cajeros, los que funcionan, y más quebraderos de cabeza para el que solo quiere su plata.
Lo más gordo es que, aunque digan que es por organización, la verdad de la milanesa es que no hay suficiente efectivo. Estamos hablando de que la vida diaria de la gente, comprar comida, pagar el transporte, depende de esta odisea del billete. Por eso el pueblo está con la oreja para ver qué inventan ahora.
Qué dicen las partes
Bandec, por su parte, dice que esto es para poner orden, que quieren que el dinero llegue a quien tiene que llegar y sin tanto tumulto. Quieren que los empleados del banco se dediquen a otras cosas y que la gente se amigue con el cajero.
Por otro lado, la banca insiste con el cuento de la digitalización: que si transferencias, que si QR, que si todo moderno. Dicen que es un derecho y una obligación, pero la gente de a pie se ríe, porque la conexión se cae, la luz se va y en muchos lugares nadie te acepta un pago por el móvil. Es un tira y encoge que no tiene fin.
Qué viene ahora
Ahora la cosa está en ver si esta medida de Cienfuegos se riega por toda Cuba como candela en un cañaveral. Todo va a depender de si la gente coge el ritmo con los cajeros o si el desespero sigue creciendo. Y, claro, de si aparece más efectivo, que esa es la madre del cordero.
Mientras tanto, el banco aconseja que uno sea organizado, que no saque plata por gusto y que use lo digital si puede. Pero la pregunta del millón sigue en el aire: ¿Cómo digitalizamos sin internet decente, sin luz y sin confianza en la tecnología? Por ahora, el cajero es el símbolo de la escasez y la modernización a trompicones.