¡Apagón de Televisión No Calló a Este Monstruo del Cine!
Gustavo Arcos, un crítico de cine que no se deja comprar, celebra su cumpleaños. Aunque lo intentaron silenciar, su voz sigue siendo una luz para la cultura cubana.
Qué pasó
Hoy se arma el jolgorio porque está de cumpleaños un señor que sabe de cine más que el celuloide: Gustavo Arcos Fernández Brito. Este crítico, que tiene la lengua más afilada que un machete, es de esos que te dicen la verdad, te guste o no. Y eso, mi gente, siempre trae candela.
A pesar de que hace años lo mandaron "pa' fuera" de la televisión y de los medios que mandan, su palabra sigue siendo un oráculo para los que de verdad saben de arte. Es el que destapa los filtros y te muestra la película sin censura.
Dónde y cuándo
La fiesta es en Cuba, hoy, 15 de febrero de 2026. Imagínate la gente chismoseando, hablando de cine y de la vida. Desde hace más de una década, a Arcos lo tienen "en el freezer" de los medios oficiales.
Pero ni así lo han callado. Sus textos corren de mano en mano, sus conferencias se llenan y sus análisis son la comidilla entre los cineastas y la gente que de verdad le echa cabeza al séptimo arte.
Por qué importa
Esto importa un montón, ¿sabes por qué? Porque nos muestra que por mucho que intenten tapar el sol con un dedo, la verdad siempre busca su camino. Es la voz de la conciencia, el que no se vende por un plato de lentejas.
Su caso es un espejo: enseña que la independencia intelectual y la honestidad tienen un precio, pero también un valor incalculable. La gente se da cuenta de quién es quién, y eso no hay censura que lo borre.
Qué dicen las partes
Los que mandan, pues se hacen los suecos, como si no existiera. Pero el mismo Arcos, con su chispa, lo dejó clarito: "La honestidad suele molestar".
Y remató diciendo que si te sales del guion, "pierdes el papel en la gran simulación". Los otros, la gente de cine y los que de verdad aprecian el arte, lo tienen como un gigante, un maestro que te abre los ojos.
Qué viene ahora
Lo que viene es que la palabra de Gustavo Arcos va a seguir volando, más allá de la televisión o el periódico oficial. Su ejemplo de integridad ética es un faro en la oscuridad.
Seguirá inspirando a nuevas generaciones a pensar por sí mismos, a cuestionar y a buscar la verdad detrás de cada imagen. Su legado es y será la voz firme que no se calla.