¡A Yurisnel lo tienen en la mira por abrir la boca! ¿Qué viene ahora, patada voladora?

La Seguridad del Estado persigue a Yurisnel Domenech, un joven de Granma que no se calla. Lo citan, amenazan a su gente y lo quieren silenciar por hablar de la escasez y los problemas en su pueblo.

Qué pasó

Yurisnel Domenech Atencio, un muchacho de apenas 20 años de Media Luna, Granma, está en el ojo del huracán. La Seguridad del Estado lo tiene marcado, dándole una persecución que no se le desea ni al peor enemigo.

Lo que hace este joven es algo “terrible” para las autoridades: hablar. Él cuenta lo que ve en su barrio: la comida que no llega, los hospitales que no funcionan y los actos de repudio contra los que piensan diferente.

Por decir la verdad en voz alta, ahora le echan encima a la gente del G-2, con un acoso que parece sacado de una novela de espías.

Dónde y cuándo

Esto está pasando en Media Luna, un rinconcito en Granma, ahora mismo, en pleno febrero de 2026. El pobre Yurisnel tiene que fajarse con citaciones a interrogatorios, y lo hacen viajar más de 120 kilómetros sin siquiera un transporte digno. ¡Imagínate la odisea!

No solo a él, sino también a su familia, a los vecinos y a todo el que lo conoce le están cayendo con amenazas e intimidaciones. Es un show de terror, un verdadero “bochinche” organizado para que el muchacho se calle la boca de una vez.

Por qué importa

Esto no es un chismecito de barrio, mi gente, ni una habladuría de la cola. Es la historia de un joven que, por tener un poco de dignidad y valor, está enfrentando el peso completo del sistema.

Lo que le pasa a Yurisnel le cae arriba a todo el que piense en alzar la voz en Cuba. Demuestra que hablar claro sobre la escasez, la salud o la falta de medicinas sigue siendo un “delito” para las autoridades.

Su caso es un espejo de lo que sufren muchos, y por eso la gente está indignada y hablando de esto por todas las esquinas, en la cola del pollo y hasta en el balcón.

Qué dicen las partes

Activistas de derechos humanos, como Irma Broek, han sacado la cara por Yurisnel, gritando a los cuatro vientos en Facebook que lo que le están haciendo es un patrón de persecución para silenciarlo.

Otros, como la activista Legañoa, han dicho que ya basta de miedo, que Cuba necesita miles de jóvenes valientes como Yurisnel, sin cadenas ni callados.

Hasta organizaciones internacionales y observadores, los de afuera, ya están con el ojo puesto, diciendo que este acoso es parte de un plan más grande para que nadie proteste y el gobierno mantenga todo bajo control.

Mientras tanto, Yurisnel, con dos ovarios bien puestos, sigue denunciando sin dejarse intimidar.

Qué viene ahora

Pues la cosa está que arde y hay que seguirla bien de cerca, porque esto no tiene pinta de terminar rápido. El caso de Yurisnel ya es un símbolo, una bandera para la libertad de expresión y la dignidad de la juventud cubana.

No se sabe qué más inventarán para intentar callarlo, pero lo que sí es seguro es que él no piensa rendirse. La presión internacional y la solidaridad de la gente dentro y fuera de la isla serán claves para ver qué rumbo toma esta novela.

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