¡Trump puso el grito en el cielo por el Conejo Malo en la Super Bowl!
El Presidente Donald Trump no se aguantó y soltó una bronca tremenda por el show de Bad Bunny en la Super Bowl, ¡diciendo que fue un desastre y una ofensa para Estados Unidos! La gente está en candela.
Qué pasó
¡Oye esto pa’ que te vayas de espalda y no te puedas sentar en un buen rato! Después del tremendo fiestón de la Super Bowl LX, que se jugó con una candela que quemaba, la gente no habla ni pío del resultado deportivo. Y es que los Seattle Seahawks le dieron una paliza a los New England Patriots, sí, pero eso no es lo que tiene a todo el mundo con la boca abierta.
Lo que de verdad se "robó" la noche, según todos los que saben de bochinche, fue la presencia de Bad Bunny. El Conejo Malo llegó con todo su show latinoamericanista al medio tiempo, y puso a la gente a bailar, a gozar y a sentir el calor del trópico en pleno Levi’s Stadium. ¡Fue una explosión de sabor y ritmo que dejó a muchos pidiendo más!
Pero espérate un momento, que no todo fue fiesta y alegría, ni todo el mundo aplaudió con las orejas. El mismísimo Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, que como bien sabes no se guarda ni una puntilla, pegó el grito en el cielo y lo soltó por sus redes sociales. ¡Imagínate la bronca!
Trump dijo que la actuación del puertorriqueño fue “absolutamente terrible”, y no se quedó ahí, ¡la calificó como “uno de los peores de la historia”! Eso es como decir que un plato de arroz con frijoles es un crimen culinario. Para él, lo que hizo Bad Bunny fue un desastre total, sin pies ni cabeza.
Según el Presidente, nadie en Estados Unidos entendía ni una palabra de lo que cantaba el tipo, como si estuviera hablando en arameo. Y los bailes… ¡ay, los bailes! Los tildó de “repugnantes”, especialmente para los niños pequeños que lo estaban viendo por todo el país y el mundo. Poco más y dice que el espectáculo le dio urticaria.
Dónde y cuándo
Esta tremenda bulla y revuelo no ocurrió en una fiesta de barrio, no señor. La bronca se armó el 9 de febrero de 2026, que fue el día que se celebró la Super Bowl LX. El escenario de este teatro fue nada menos que el Levi’s Stadium, allá en Santa Clara, California.
Ahí, en ese gigante de acero y cemento, delante de millones de ojos pegados a la pantalla en cada rincón del planeta, Bad Bunny montó una rumba que trascendió fronteras. El estadio vibraba con la música, la gente gritaba de pura euforia, y los colores de América Latina explotaban por todos lados, como un carnaval de emociones.
Era un ambiente cargado de energía y sabor. Pero mientras unos celebraban con el alma la diversidad y el talento, parece que al Presidente Donald Trump, el sazón caribeño y los mensajes de unidad continental no le sentaron nada, pero nada bien esa noche. ¡La tensión se podía cortar con un cuchillo!
Por qué importa
Mira, esto no es solo un chismecito de farándula que se olvida mañana. Lo que pasó en la Super Bowl tiene a medio mundo con la lengua afuera, discutiendo y opinando por todos lados, porque muestra un choque de trenes. Por un lado, la fuerza imparable de la cultura latina que viene con todo, sin pedir permiso, y por el otro, la visión de algunos que ven esa explosión cultural como una amenaza, como algo que "daña" los valores tradicionales.
Para el Presidente Trump, este show no solo fue malo en términos artísticos, ¡fue una “bofetada a nuestro país”! Él insistió en que la elección de Bad Bunny no reflejaba para nada la grandeza estadounidense, ni esos estándares de excelencia, creatividad y éxito que, según él, deberían representar los eventos de la nación. Es como si el espectáculo fuera un ataque directo a la identidad que él promueve.
La gente está debatiendo con fuerza si el arte en un evento de esta magnitud tiene que ser "políticamente correcto" y neutral, o si, por el contrario, puede y debe ser una plataforma para unir, celebrar la diversidad y mandar mensajes de amor y unidad. Es un tema que toca la fibra más profunda de la sociedad, porque habla de quiénes somos como país y cómo nos vemos en el mapa del mundo, y eso es algo que a mucha gente le importa.
Qué dicen las partes
Por un lado, tienes al Presidente Donald Trump, que como ya te conté, no se mordió la lengua ni un poquito. Él dejó clarito que el show era un desastre total y que no representaba para nada la excelencia ni la creatividad de Estados Unidos. Se fue con todo, sin pelos en la lengua.
Hasta criticó a la NFL por sus decisiones organizativas, y a los medios de comunicación “falsos” que, según él, aplaudían la actuación sin tener ni idea de lo que estaba pasando en el mundo real. Para Trump, estos medios vivían en una burbuja y no sabían distinguir el verdadero éxito de lo que él veía como un fracaso rotundo. ¡Con él no hay quien pare una mosca, te lo digo yo!
Del otro lado, la inmensa mayoría de la gente, y muchos medios, aplaudieron a Bad Bunny de pie. Vieron su actuación como un hito, un momento histórico de integración y unidad. Para ellos, el Conejo Malo transformó el estadio en una plataforma de reivindicación cultural y de unidad continental.
Los mensajes que Bad Bunny soltó, como “Lo único más poderoso que el odio es el amor” y “Together We Are America”, resonaron fuerte. Nombró países de todo el continente y rindió un sentido homenaje a las raíces latinoamericanas. Para millones de espectadores, fue una celebración de la visibilidad latina que se merecía a gritos.
Qué viene ahora
Después de este tremendo revuelo, de tanto bochinche y tanta opinión cruzada, lo que queda es ver cómo se sigue moviendo la pelota en este partido. Por un lado, la Super Bowl con Bad Bunny ya se anotó en la historia con letras grandes y brillantes como un punto y aparte, una fiesta que le dio voz, ritmo y sabor a nuestra gente. Eso no hay quien lo borre del libro de la historia.
Pero por el otro, la polémica desatada por el Presidente Trump seguro que sigue dando de qué hablar, avivando debates calientes sobre la cultura, la identidad nacional y el papel que deben jugar estos eventos masivos en la sociedad. Es un tema que no se va a enfriar así de fácil, te lo garantizo.
Estaremos pendientes a ver si la NFL decide hacer algún cambio en sus reglas o en la selección de artistas futuros, o si el Conejo Malo nos da otra sorpresa que ponga a temblar a los puristas. Lo que sí es seguro es que el bochinche no ha terminado, y aquí en Nipinga estaremos con los oídos bien abiertos para contártelo todo, sin faltar un detalle y con la misma chispa de siempre. ¡No te lo pierdas!