¡Tremendo relajo en Sancti Spíritus con un enfermo que el hospital tiene de aquí pa' allá!
En Sancti Spíritus, Fidel Reinaldo Castro está en un limbo médico. Su familia denuncia al Hospital Camilo Cienfuegos por falta de atención y respuestas claras, una verdadera tortura.
Qué pasó
Oye esto pa’ que veas la que se ha armado en Sancti Spíritus, ¡un bochinche de salud que da dolor! Imagínate a Fidel Reinaldo Castro Reyes, un muchacho de apenas 29 años, en la cama de un hospital.
No es pa’ menos, el pobre lleva más de un mes allí con un VIH que le está dando pelea y una toxoplasmosis que no lo suelta. Su gente, la familia y la pareja, andan con el corazón en la mano, de un lado para otro.
Parecen fantasmas buscando respuestas, porque en el Hospital Provincial "Camilo Cienfuegos", ¡nadie les da una! Es como si el muchacho estuviera en un limbo, esperando a ver si alguien se decide a hacer algo.
Dónde y cuándo
La cosa está que arde justo ahí, en el mismísimo Hospital Provincial "Camilo Cienfuegos" de Sancti Spíritus. Llevan ya más de un mes en este tira y encoge, con el joven Fidel pegado a una cama.
Su pareja, Yasmina Alejandra Pino Irsula, que pa’ colmo es estudiante de Enfermería, es la que está dando la cara y gritando el problema. Ella cuenta que al principio le dieron un tratamiento y hasta lo mandaron pa’ Ciego de Ávila pa’ una tomografía.
Pero, ¿sabes qué? Volvió pal mismo lugar y ahí se quedó, sin un médico que le siga el paso ni un papel que aclare el camino. El ambiente en ese hospital, me lo imagino, debe estar cargado de tanta angustia.
Por qué importa
¡Mira si esto no es importante! Este relajo no es solo el drama de Fidel y su familia, no. Es la foto clara de cómo anda el sistema de salud de nosotros, ¡como una veleta!
Parece que la vida de la gente aquí a veces depende más de que uno haga un escándalo o tenga suerte, que de un derecho que te tienen que dar. Cuando la gente tiene que fajarse pa’ que los atiendan, o pa’ que le den una explicación, es que la cosa está mala, ¡bien mala!
Esto de que te manden de aquí pa’ allá y no te den una respuesta, a la larga, es como una sentencia sin que nadie te la firme. Es el vivo retrato de la desorganización que nos ahoga.
Qué dicen las partes
La pareja de Fidel, Yasmina, no se calla nada. Dice que los médicos le están dando un retroviral que ya no le hace ni cosquillas, ¡como si fuera agua fresca!
Y pa’ colmo, el pobre tiene una llaga tremenda en la espalda, una escara infectada, y por más que piden a Angiología, ¡nadie aparece! Las fiebres altas lo tienen vuelto un trapo, y ¿qué le dan? Dipirona, como si fuera un dulce.
Lo peor es que nadie da la cara, nadie explica por qué estas fiebres, ni qué van a hacer. La dirección del hospital, por lo que se ve, ¡está muda como un pescado! Unos hablan con la desesperación, otros, con el silencio.
Qué viene ahora
Ahora, ¿qué puede pasar con este muchacho? Pues Fidel sigue batallando en esa cama, y su familia, con el corazón en la boca, sigue esperando un milagro o al menos, una respuesta humana.
Este caso es un grito en la calle, un llamado de atención pa’ que la salud no sea una lotería. Está en el aire si el hospital va a reaccionar, si le van a dar el tratamiento que necesita de verdad, o si esto va a terminar como tantos otros casos, en la pura incertidumbre.
Lo único seguro es que hay que estar con los ojos bien abiertos, pa’ ver cómo termina esta novela que tiene a todo el mundo con el alma en vilo.