¡Tremenda bronca en el Malecón! ¿Quién le gritó 'Viva Trump' al dictador?

Por tercera vez, el Malecón de La Habana amaneció con un cartel de 'Viva Trump', demostrando que el miedo se rompe y la gente se atreve a desafiar al régimen.

Qué pasó

¡Ay, mi gente, que esto está que arde y no es por el sol de La Habana! Imagínense que el Malecón, ese que siempre tiene su cuento, amaneció otra vez con la misma cantaleta. ¿Y qué cantaleta? Pues nada menos que un “Viva Trump” pintado para que todo el mundo lo viera.

No es la primera, ¡qué va! Ya es la tercera vez que pasa lo mismo. Esto ya no es un chismecito, es una declaración en toda regla. La gente no se aguanta, y lo que parece un simple grafiti, para muchos es un grito de libertad.

Dónde y cuándo

El escenario de este bochinche no podía ser otro: el mismísimo Malecón de La Habana. ¿Y el lugar exacto? Justo frente al Hotel Deauville, un punto que, si no lo saben, es de los más vigilados por los que mandan. Pura estrategia, ¿me entienden?

Lo pusieron de noche, con la oscuridad a favor, y así amaneció el 16 de febrero de 2026 para que todos lo vieran. Una jugada de coraje, en un lugar donde hasta las moscas tienen ojos.

Por qué importa

Mire, esto no es un grafiti cualquiera. En esta isla, con tanta cámara y tanto chivato, poner un mensaje así es como echarle un cubo de agua fría a los mandamases. Es un acto de rebeldía, de esos que demuestran que el miedo, ese que nos han metido por años, ya se está rajando.

Que se repita tres veces no es casualidad; la gente pierde paciencia y la desobediencia civil coge fuerza. Los de arriba quieren tapar el sol con un dedo, pero estas pintadas son grietas en el muro, revelando lo que por dentro se cuece.

Qué dicen las partes

Por un lado, están los que celebran, como el movimiento Cuba Primero, que ven en cada cartelito de estos una señal de que el pueblo está despertando. Para ellos, es un símbolo de libertad en medio de tanto apagón, escasez y censura.

Por el otro, los del régimen, que se ponen a temblar. Enseguida movilizaron a medio mundo: Seguridad del Estado, policías, UJC, ¡hasta militantes! Todo para borrar la 'ofensa' rápido. Demuestra que un simple letrero les molesta más que un discurso opositor.

Qué viene ahora

¿Qué pasará después de esto? Pues, seguro que más ojos por todas las esquinas y más patrullas rondando. Pero por mucha goma que usen, no van a callar al pueblo. Es como un fuego que, aunque lo quieran apagar, sigue ardiendo.

La gente seguirá buscando la forma de expresarse, porque la libertad es como el agua: siempre encuentra su camino. El Malecón nos enseña: aunque borren las palabras, la determinación de un pueblo con sueños de Cuba libre no se silencia. ¡Y eso, mi socio, es la pura verdad!

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