¡Siete cubanos burlaron al diablo del mar y ahora hacen el papeleo en México!

Siete cubanos se salvaron de un naufragio tras una travesía desesperada en balsa, llegando a México. Escapaban de la escasez y los apagones en Cuba, buscando un nuevo futuro.

Qué pasó

Oye esto pa’ que veas… ¡Un grupo de siete cubanos, hartos de la mala situación, se echaron al mar en una balsa improvisada, con el corazón en la mano! Le vieron las garras al diablo y por poco no lo cuentan.

Pero, mira tú qué cosas, cuando ya todo parecía perdido, la suerte les sonrió. Unos pescadores de la zona los divisaron y alertaron a las autoridades. ¡Un rescate de película en el Caribe!

Dónde y cuándo

Esto ocurrió cerquita del famoso Banco Chinchorro, en Quintana Roo, México. La Secretaría de Marina mexicana, con tremendo despliegue, logró sacarlos del apuro.

La fecha para que tengas el chisme completo fue un lunes, allá por el 16 de febrero de 2026. Los siete valientes, de La Habana, Matanzas y Sancti Spíritus, estaban hechos polvo, pero vivos.

Por qué importa

Este cuento, socio, no es solo de siete almas; es el reflejo de lo que está pasando. La gente, con el agua al cuello, prefiere arriesgarlo todo antes que seguir aguantando.

¿Por qué? Porque en Cuba, dicen ellos, la cosa está apretada: no hay comida, ni medicinas, la gasolina desaparece y los apagones te dejan a oscuras, sin saber qué viene.

Qué dicen las partes

Los balseros, en cuanto pudieron hablar, soltaron la verdad: la vida en Cuba se les había vuelto insostenible, sin alternativas ni futuro a la vista. Uno dijo clarito: “preferimos arriesgar la vida”.

La Marina mexicana los recogió, les dio los primeros auxilios y el Instituto Nacional de Migración los tiene ahora bajo su cuidado, viendo qué papeleo pueden hacer para conseguir asilo. ¡Imagínate!

Por allá, por Mahahual, los pescadores aseguran que ya es costumbre ver balsas a la deriva, cada vez más. Es un ir y venir de gente buscando un respiro.

Qué viene ahora

Ahora, estos siete cubanos están en un limbo, esperando que les aprueben el asilo en México. El país azteca se está convirtiendo en la primera parada para muchos caribeños que no ven la luz al final del túnel.

Este suceso nos recuerda, sin mucho rollo, que la presión migratoria sigue calentando las aguas y que, por mucho peligro que haya en el mar, la desesperanza en casa empuja más fuerte.

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