¡Se Desploma el ISDI! ¿A quién le cae la guagua arriba?
El antiguo ISDI en Centro Habana sigue desplomándose, obligando al cierre de calles y generando peligro. Un problema serio de infraestructura que preocupa a todos.
Qué pasó
Imagínate la cosa, el antiguo ISDI, ese edificio que uno mira y dice “¡qué historia!”, se nos está cayendo a pedazos. No es un decir, ¡es de verdad! La semana pasada, de repente, ¡pum! Un pedazo entero se vino abajo, dejando escombros por todas partes.
La calle Belascoaín, ahí en Centro Habana, ahora parece zona de guerra con la cinta amarilla de advertencia.
Dónde y cuándo
Esto fue ahí mismo, en la Belascoaín, frente a lo que antes era el Instituto Superior de Diseño Industrial. La cosa más gorda pasó la semana pasada, y desde entonces el tramo de la calle sigue cerrado. Hay cintas por todos lados, como si fuera una escena de película, pero aquí lo que hay es peligro real.
Los ómnibus tuvieron que cambiar la ruta y la gente pasa con el Jesús en la boca, esquivando los escombros y el susto.
Por qué importa
Bueno, esto no es un detallito sin importancia, ¿eh? Esto es un problemón que le cae arriba a todo el que vive o pasa por esa zona. Imagínate, un edificio que se desmorona así como así en plena calle, ¿quién te asegura que no va a pasar algo peor?
Los vecinos están que trinan, y con razón. Es que la ciudad se está cayendo a pedazos, y este es un ejemplo más de que la cosa está fea.
Qué dicen las partes
Por un lado, las autoridades, con su lentitud de siempre, dicen que están “evaluando la situación”. Ajá, ¿y mientras tanto qué? Que si hay que asegurar la estructura, que si hay que limpiar los escombros... ¡Pero la calle sigue cerrada y la gente con el miedo en el cuerpo!
Los comerciantes, por su parte, están con el grito al cielo, porque con el paso bloqueado, ¿quién les va a comprar ahora?
Qué viene ahora
Ahora lo que viene es seguir esperando, como casi siempre pasa en estos casos. El tránsito seguirá cortado hasta que alguien se decida a limpiar y a ponerle la mano de verdad a ese edificio. La cosa es que esto no es un caso aislado, es la muestra de que la infraestructura de La Habana está pidiendo a gritos un arreglo.
Y mientras tanto, los vecinos y los transeúntes seguirán esquivando los riesgos y esperando que no haya que lamentar una tragedia mayor por el deterioro urbano.