¿Se acabó el petróleo mexicano pa' la Isla? ¡Sheinbaum con la soga al cuello!

México detuvo el envío de petróleo a Cuba por la presión gringa, dejando a la Isla con una escasez de combustible que ya está dando tremendo dolor de cabeza.

¿Qué pasó?

¡Ay, mi gente! Agárrense fuerte, que la cosa está que arde. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, soltó la bomba: los barcos con petróleo que iban pa' Cuba, ¡se quedaron en el muelle! Como si la Isla no tuviera ya suficientes líos, ahora se suma este zaperoco.

Resulta que el crudo, que era como un salvavidas después de que los gringos le cerraran la llave a Venezuela, ahora también se detiene. ¡Es un bochinche con sabor a amargo, verdad!

¿Dónde y cuándo?

Esto lo confirmó Sheinbaum este mismísimo lunes, allá en México, durante su rueda de prensa mañanera. La noticia le cae a Cuba como un balde de agua fría en medio de un sol de justicia, con apagones y colas que ya son el pan nuestro de cada día. La presión vino del Tío Sam, claro, con Donald Trump a la cabeza, amenazando con aranceles si México seguía con la ayuda.

Es como ver a un boxeador entre la espada y la pared, entre el cariño al vecino y el miedo al puñetazo del más grandote. En fin, que el drama se cocinó entre Washington y Ciudad de México, con la salpicadura llegando directa al malecón habanero.

¿Por qué importa?

¡Importa un mundo, mi socio! Imagínate la cola del pollo sin el chismecito de la guagua porque no hay combustible. La gente en Cuba ya no aguanta más, con la escasez de gasolina, la luz y el transporte público bailando a su propio ritmo. Esto no es solo un numerito en la balanza comercial; es el día a día de millones de cubanos que ven cómo cada vez se aprieta más la soga.

México, por su parte, queda en el medio, tratando de hacer malabares entre la solidaridad histórica con la Isla y no buscarse un problema con su vecino del norte, que es su principal socio en el negocio.

¿Qué dicen las partes?

Sheinbaum, ni corta ni perezosa, salió a decir que esto no es un “rendirse” ante Washington, ¡qué va! Dice que es una “decisión soberana” de México y que, aunque el petróleo se detenga, la ayuda humanitaria no para. Ella insiste en que las sanciones son injustas y le caen encima directamente al pueblo cubano. ¡Unos dicen esto, otros dicen aquello!

Por el lado de Estados Unidos, el Presidente Donald Trump sigue firme en su estrategia de ahogar al gobierno cubano, cortándole todas las fuentes de energía que pueda, primero a Venezuela y ahora metiéndole miedo a México. Cada uno tira pa' su lado, y en el medio, el que sufre es el de siempre.

¿Qué viene ahora?

Pues mire usted, la cosa está en el aire como una promesa sin cumplir. México dice que va a buscar por debajo de las piedras cómo seguir ayudando a Cuba sin que le caiga la furia de los gringos encima. Ya mandaron dos barcos con comida y leche en polvo, que algo es algo. Pero lo del petróleo… eso es harina de otro costal.

Mientras tanto, en Cuba la gente seguirá estirando el chicle, aguantando la pela de la escasez y esperando que de algún lado caiga una gota de esperanza, o al menos, un poco de combustible. La historia continúa, y esta novela parece que tiene para rato.

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