¿Es que ya ni la poesía puede comer en Cuba? Poetisa premiada pide limosnas en la calle
Poetisa cubana Isabel Mendoza, reconocida y premiada, se ve forzada a pedir limosnas en Santiago de Cuba para alimentar a su esposo enfermo, evidenciando la crisis moral del país.
Qué pasó
¡Oye esto pa' que veas! La reconocida poetisa cubana Isabel Mendoza, mujer de letras y premiada, está teniendo que pedir limosna en las calles de Santiago de Cuba. No es un cuento, es la pura verdad. La cosa se puso tan fea que está recogiendo monedas para poder comprarle algo de comer a su esposo, que está enfermo.
La historia la contó Yasser Sosa Tamayo, que la vio y se quedó de piedra. Imagínate tú, una artista, alguien que nos ha dado belleza con sus palabras, en esa situación. Dijo que la vio con la ropa vieja, contando las pocas monedas que la gente le daba para la cena de su marido.
Dónde y cuándo
Esto pasó hace poco en Santiago de Cuba. La imagen es dura: una poetisa, que debería estar creando y siendo reconocida, en la calle. La ropa le delataba el paso del tiempo y la falta de recursos.
El día que la vio Yasser, ella solo pedía un poco de ayuda, un empujoncito para que su esposo pudiera cenar. La escena es fuerte porque te saca de golpe de la idea de que el arte y la cultura tienen un lugar seguro en la sociedad.
Por qué importa
Esto no es solo un caso aislado, es un golpe de realidad sobre cómo se están tratando a las personas mayores y a los artistas en Cuba. Es como decir que si no eres útil para el Estado en este momento, te quedas atrás.
Habla de un fallo grande, de esos que duelen en el alma. Un país que deja a su gente culta, a sus mayores, en la indigencia, ¿de qué puede presumir? La dignidad de Isabel, que pidió ayuda concreta y no lástima, te deja pensando.
Qué dicen las partes
El que contó la historia, Yasser Sosa, lo tiene claro: un país que abandona a sus poetas está en una crisis moral profunda. Dijo que la cultura no se puede desechar así como así.
Él le dio comida, y hasta una rosa, como símbolo de respeto, para decirle que su dignidad no se rompe por la ropa vieja. La poetisa, conmovida, agradeció la ayuda y demostró que la adversidad no le quita la esperanza.
Qué viene ahora
La situación de Isabel Mendoza es una llamada de atención. Expone la cruda realidad de muchos en Cuba, donde la solidaridad de la gente se vuelve el último recurso ante la falta de apoyo estatal.
Habrá que ver si esta historia mueve algo en las altas esferas o si se queda solo como un lamento más en la calle. Lo seguro es que nos hace reflexionar sobre el valor que le damos a nuestra cultura y a las personas que la hacen posible.