¿Qué se cocinó en El Vaticano entre EE.UU. y Cuba? ¡El Papa medió!

En El Vaticano, Mike Hammer de EE.UU. y Bruno Rodríguez de Cuba coincidieron, con el Papa mediando en temas de derechos humanos y presos políticos.

¡Oye esto pa' que veas!

Parece que en El Vaticano se cocinó algo gordo. El jefe de la misión de Estados Unidos en Cuba, Mike Hammer, se sentó a hablar con el cardenal Pietro Parolin, ¡y hasta el embajador de EE.UU. ante la Santa Sede estaba allí!

Pero lo más jugoso es que esto pasó casi al mismo tiempo que el canciller cubano, Bruno Rodríguez, ¡también estaba reunido con el Papa León XIV! ¡Imagínate el bochinche diplomático en Roma!

¿Dónde y cuándo se armó este enredo?

Todo este jolgorio ocurrió en la Ciudad del Vaticano, el sábado 28 de febrero de 2026. El ambiente, según cuentan, estaba cargado de tensión, pero también de esperanza por un posible diálogo.

Mientras Hammer agradecía las conversaciones con el secretario de Estado del Vaticano, Rodríguez llegaba por orden del presidente Miguel Díaz-Canel. El Vaticano se puso en el centro de todo, ¡como un gallinero donde todos pican pero ninguno se hace daño (todavía)!

¿Y a quién le cae esta loza?

Pues a todos. Si se logra algo, cambia la vida de los presos políticos en Cuba y se abren compuertas para que la gente hable más libremente. Esto importa porque demuestra que, a pesar de las diferencias, todavía hay quien quiere meter mano para arreglar las cosas.

Que el Vaticano meta las narices aquí es señal de que el mundo no se olvida de Cuba y que los derechos humanos siguen siendo un tema candente.

¿Qué dicen unos y otros?

Por un lado, Hammer y su gente agradecen el espacio y las conversaciones. Por otro, Rodríguez viene enviado por Díaz-Canel, mostrando que el gobierno cubano está presente.

Se rumora que sobre la mesa están los casos de presos, las libertades y cómo mejorar la comunicación, ¡pero todo con pies de plomo! La Agencia Nova dice que el Papa está de mediador, aunque la cosa no está fácil, ¡sobre todo con lo de Trump y su relación con el Vaticano que le pone los pelos de punta a cualquiera!

¿Y ahora qué?

Bueno, ahora toca esperar a ver si de este encuentro salen chispas o solo humo. Lo que está claro es que el diálogo, aunque sea por debajo de la mesa y con un cardenal de por medio, sigue vivo.

Los caminos que se abren son inciertos, pero el simple hecho de que se estén hablando ya es noticia. Habrá que seguir de cerca qué pasa, porque en Cuba, señores, ¡todo puede pasar!

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