¿Qué te da la corriente? Ladrones de cables mueren electrocutados robando en Ciego de Ávila
Dos personas han muerto electrocutadas en Ciego de Ávila en menos de dos años por robar materiales de la red eléctrica, evidenciando los peligros de esta práctica.
¡Oye esto pa' que veas!
Parece que la cosa se está poniendo fea por Ciego de Ávila con los vivos que se creen que se van a llevar la luz pa' su casa. Agárrate, porque en menos de dos años, ¡ya van dos muertos! Sí, señores, dos personas que se nos fueron electrocutadas intentando robar material de la red eléctrica. Una práctica que, la verdad, es más peligrosa que jugar a la ruleta rusa con un sartenazo.
La última faena ocurrió hace poco en Baraguá. Un individuo, supuestamente metido en faena de robo, tocó lo que no debía y ¡zas! La corriente se lo llevó por delante. ¡Puro cuento de terror con final trágico!
¿Dónde fue el bochinche y cuándo?
Esto pasó hace nada, en Baraguá, Ciego de Ávila. El incidente más reciente, pero ojo, que en 2025 ya había ocurrido una tragedia parecida en la misma provincia. En ambos casos, la mala pata fue la misma: meterle mano a instalaciones que, ¡sorpresa!, estaban conectadas al corriente. Vamos, que no era un juego de niños.
Imagínate el ambiente: tensión, calor, y la adrenalina a mil por hora para llevarse un cablecito, sin pensar que te podía costar la vida. Un descuido, un mal paso, y adiós muy buenas.
¿Y esto a quién le cae arriba?
Pues a todo el mundo, mi gente. Para empezar, a los familiares de los fallecidos, que es lo más triste. Pero también a todos los cubanos que sufren los apagones y las dificultades con el servicio eléctrico, que ya de por sí está pa'l arrastre.
Este robo de cables, conductores y cualquier cosa que brille, no solo pone en riesgo la vida de los que lo hacen, sino que deja a barrios enteros a oscuras y jode la poca infraestructura que tenemos funcionando. En una isla que ya vive con cortes de luz constantes, esto es como echarle más leña al fuego.
¿Qué dicen las partes?
Los medios oficiales de Ciego de Ávila, como el periódico Invasor, son los que han dado la voz de alarma, contando los hechos sin adornos pero dejando claro el peligro. Por un lado, están las autoridades que investigan y alertan sobre los riesgos. Por otro, están los que se la juegan, que bueno, ya vimos el resultado.
Y está el pueblo, que es el que sufre las consecuencias: los apagones, las averías y la falta de recursos para mantener la red. Unos ponen el peligro, otros ponen el lamento, y todos pagamos el pato.
¿Y ahora qué?
Pues lo que queda es seguir pendiente. Lo más seguro es que las autoridades refuercen la vigilancia y las medidas de seguridad en estas instalaciones. Pero también hace falta que la gente entienda que meterse con la red eléctrica es jugar con fuego.
Habrá que ver si con estas muertes se aprende la lección, o si seguimos viendo gente arriesgando el pellejo por un pedazo de cobre. La cosa está caliente, y no solo por el sol cubano. Hay que estar ojo avizor con lo que pasa en la red eléctrica, porque el peligro está al doblar la esquina.