¡Por gritar "Unido Jamás"! ¿Ahora los separan en la prisión?
Los hermanos Jorge y Nadir Martín Perdomo, de San José de las Lajas, fueron encarcelados por protestar el 11 de julio. Condenados y separados, la profesora Alina Bárbara López Hernández clama por su amnistía.
Qué pasó
¡Ay, mi gente! Escuchen esto que es de no creer. Parece que en Cuba, gritar lo que uno siente te puede salir más caro que un bistec de res.
Los hermanos Jorge y Nadir Martín Perdomo, unos muchachos de San José de las Lajas, están presos. ¿Su delito? Salir a la calle el 11 de julio y soltar aquella frase que te pone el corazón a mil: “El pueblo, unido, jamás será vencido”.
Por esas palabritas, que para muchos son pura esperanza, se los llevaron como si fueran lo peor. Estuvieron desaparecidos por más de dos meses, con la familia vuelta un timbal, sin saber si estaban vivos o muertos. ¡Imagínate la agonía!
Después de tanto misterio, les cayeron seis y ocho años de cárcel, respectivamente. Y para más escarnio, los mandaron pa’ prisiones distintas, como si separarlos no fuera ya suficiente castigo.
Dónde y cuándo
Esto fue en San José de las Lajas, la capital de Mayabeque, durante las protestas famosas del 11 de julio. Aquel día de candela, con el sol picando y la gente con el pecho encendido, Jorge y Nadir se atrevieron.
Allí mismo, en medio del bullicio y la tensión, alzaron la voz. Desde entonces, su casa está vacía y su gente, sufriendo la ausencia.
Están cumpliendo condena ahora mismo, lejos uno del otro. Cada visita familiar es una procesión, toca recorrer kilómetros y kilómetros.
Todo esto solo para verlos un ratito y sentir la amargura de la injusticia. La cárcel es dura, pero la separación, esa sí que duele hasta los huesos.
Por qué importa
Mira, esto no es solo un cuento de dos hermanos. Esto es un aviso bien grande para cualquiera que se atreva a pensar en voz alta.
Demuestra cómo en la Isla, decir lo que piensas, aunque sea pacífico y con una frase que todos conocemos, te puede costar la libertad y hasta la unión familiar. Es un palo para los derechos humanos, para la libertad de expresión, para todo el que tenga corazón.
La cosa es que no solo los presos sufren. Sus familias se llevan la peor parte, con el dolor de la ausencia, la preocupación y el desgaste de ir de un lado para otro.
Por eso es que este caso no se nos puede olvidar, porque nos habla de la fragilidad de nuestra palabra y de la fuerza que tiene la represión cuando le da la gana.
Qué dicen las partes
Por un lado, la cosa oficial, claro está, aplica su ley y condena. Para ellos, lo que hicieron estos muchachos fue un delito, una alteración del orden, vaya usted a saber qué más.
Pero, por el otro, está la profesora Alina Bárbara López Hernández, que es una leona por los derechos de la gente. Ella no se calla.
Desde su perfil, está gritando a los cuatro vientos que esto es una injusticia y que hay que hacer algo. Ha lanzado una campaña para recoger firmas, pidiendo amnistía no solo por Jorge y Nadir, sino por todos los que están presos por pensar diferente.
Es su manera de decir: “¡Despierta, pueblo, que la unión hace la fuerza!”.
Qué viene ahora
Ahora, lo que se espera es ver si la llamada de la profesora Alina Bárbara López Hernández cuaja. Si la gente se anima a firmar esa petición de amnistía, pues quién sabe, a lo mejor se logra presionar un poquito.
La esperanza es que con la visibilidad y el apoyo, se pueda suavizar la situación o, quién sabe, lograr la libertad de estos y otros presos.
Hay que estar al tanto, mi gente. La lucha sigue en la calle y también en las redes. Veremos si la unión que pedían Jorge y Nadir es la misma que los puede ayudar a salir de ese calvario.
La bola está rodando y cada firma es un pasito pa’lante en este camino tan espinoso.