¡Candela! ¿Mariela Castro y el Tío Sam en chismecito de patio?

La mismísima Mariela Castro y el vicecanciller cubano sueltan que quizás sí se habla bajito con Estados Unidos. ¡Qué cosa más grande! Un chismecito que tiene a todo el mundo con la boca abierta.

Qué pasó

Oye esto pa’ que veas, que la boca de la gente no miente, pero la oficial a veces se tuerce. La cosa es que Mariela Castro, sí, la mismísima hija de Raúl, la que es sexóloga y no se calla una, salió diciendo unas cositas que tienen a medio mundo rascándose la cabeza.

Imagínate, que con el “imperialismo en todas sus facetas” no hay ni pío de negociación, eso lo dejó clarito. Pero, ¡ojo!, que sí hay chance para un “diálogo limitado”. ¿Tú supiste lo último? Una bomba, de verdad.

Dónde y cuándo

Esto no fue en la cola del pollo, no. Fue en una entrevista con “Resumen Latinoamericano” donde Mariela soltó la sopa. Y como si fuera poco, pocas horas después, el vicecanciller cubano, Carlos Fernández de Cossío, le confirmó a la agencia AFP que no hay mesa de diálogo oficial entre La Habana y Washington.

Pero el hombre, con su diplomacia de siempre, no se quedó callado y afirmó que mensajes sí se cruzan entre los gobiernos. Así, calladitos, por debajo de la mesa. La verdad es que esto parece una novela, con capítulos diarios y sorpresas cada día que amanece.

Por qué importa

¡Ah, mi gente, aquí está el quid del asunto! Esto no es cualquier chisme de esquina. Por primera vez en décadas, un Castro de los de verdad, de la familia directa, habla de diálogo con el yuma. ¿Te das cuenta del peso de eso?

Significa que, aunque sigan con el cuento de la firmeza, por dentro la cosa se está moviendo. Es como el viento que sopla, no lo ves, pero sientes que mueve la mata. La gente en la calle ya está comentando: “¿Será que están echando la pata a bailar?”

Y para rematar, Donald Trump, el presidente de allá arriba, ha dicho que su administración está hablando con líderes cubanos y confía en llegar a acuerdos. ¡Imagínate tú, si hasta el presidente del “imperio” lo suelta!

Qué dicen las partes

Por un lado, Mariela y el vicecanciller, con cara de “aquí no pasa nada, pero sí”, reconocen que se hablan aunque sea por debajo de la puerta. Es como decir: “no estamos de acuerdo, pero tampoco estamos sordos”.

La narrativa oficial cubana sigue en lo suyo, con su rechazo a la presión, pero con un guiño de ojo al “intercambio de mensajes”. Es una jugada, un disimulo que los expertos están desmenuzando. Los analistas internacionales dicen que es pura estrategia.

Y desde el otro lado, el presidente Trump confirmando que su gente está en comunicación. Parece que todos están jugando al “gato y el ratón”, pero con un propósito, que no es otro que ver quién mueve mejor las piezas en este ajedrez.

Qué viene ahora

Bueno, pues la pregunta del millón es qué seguirá en esta novela. La puerta está abierta, aunque sea una rendijita. Hay que estar pendientes, porque entre sanciones, migraciones y temas de billete, la cosa puede explotar o calmarse.

No hay que ser adivino para saber que estos gestos, por pequeños que sean, pueden ser el primer pasito de un baile más largo. Si la comunicación se mantiene, si los mensajes siguen cruzándose, quizás, solo quizás, veamos algo más estructurado. A Nipinga le toca seguir con la oreja pegada, a ver qué otro bochinche nos llega.

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