¿Preso en su uniforme? Madre denuncia que joven capitán de las FAR no puede darse de baja en Cuba

Madre cubana denuncia que su hijo, capitán de las FAR, no puede darse de baja y se siente 'preso', a pesar de querer abandonar la institución.

Qué pasó

Una madre cubana, Margarita Paula Cuello Vega, ha roto el silencio para denunciar que su hijo, el capitán Jorge Ortiz Cuello, no puede obtener su baja de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR). Según ella, a su hijo le han dicho que las FAR 'no están dando bajas', dejándolo en una situación de espera indefinida.

La situación ha provocado un profundo deterioro emocional en el joven oficial, quien se siente desmotivado y con el futuro paralizado dentro de la institución. Margarita teme represalias por hablar, pero la desesperación la ha llevado a hacerlo, especialmente al escuchar que otros oficiales que intentan marcharse son amenazados con prisión.

Dónde y cuándo

Los hechos ocurren en Santiago de Cuba, específicamente en la Unidad Militar 2590, ubicada en la Escuela de Cadetes General Maceo, en El Caney. La denuncia pública se hizo el sábado 5 de septiembre de 2026, revelando una situación que, según la madre, lleva tiempo afectando a varios militares.

El ambiente se describe tenso y desolador, con oficiales que, como el hijo de Margarita, se sienten atrapados y obligados a permanecer en las filas militares contra su voluntad.

Por qué importa

Esta denuncia pone en relieve la posible dificultad que enfrentan los militares cubanos que desean abandonar las FAR. Si las palabras de Margarita son ciertas, revela una realidad donde la voluntad individual choca contra las políticas institucionales, generando malestar y desesperación.

La situación plantea interrogantes sobre la libertad de elección dentro de las fuerzas armadas y el impacto psicológico en quienes desean seguir otros caminos pero se ven impedidos de hacerlo, sintiéndose literalmente como 'presos' en su propia institución.

Qué dicen las partes

Según Margarita Paula Cuello Vega, a su hijo le han comunicado directamente que las FAR no están concediendo bajas actualmente. También afirma que otros oficiales que han intentado solicitar su salida han sido amenazados con prisión, sugiriendo que incluso las sanciones no garantizan la liberación de la institución.

Por otro lado, no hay una declaración oficial de las FAR respecto a este caso particular ni a la supuesta política de no dar bajas. El capitán Ángel Noel Fernández Castillo también había denunciado dificultades similares días antes, pero estas cifras no han podido ser verificadas independientemente.

Qué viene ahora

Queda por ver si esta denuncia pública generará alguna respuesta oficial por parte de las Fuerzas Armadas Revolucionarias o si se abrirá un canal para que oficiales como Jorge Ortiz Cuello puedan solicitar y obtener su baja de manera efectiva.

La situación de fondo, si se confirma, sugiere que muchos militares podrían estar cumpliendo servicio en contra de su voluntad, esperando una oportunidad para reintegrarse a la vida civil, lo cual exige atención y seguimiento.