¡La hija de la jefa de GAESA en Panamá con tremendo puesto!

La hija de la jefa de GAESA, Any Rodríguez Lastres, ahora es ejecutiva en Panamá, levantando roncha sobre los privilegios de la élite cubana.

Qué pasó

¡Oye esto pa’ que veas, mi gente! Parece que la cosa no es igual pa' to' el mundo. Resulta que Any Rodríguez Lastres, la mismísima hija de la general Ania Guillermina Lastres Morera, jefa de GAESA, ¡ahora es ejecutiva en Panamá!

La muchacha, formada en Cuba, anda por allá con un puestazo en empresas portuarias y de logística. La noticia, ¡bomba!, la soltó Mario J. Penton de Martí Noticias, encendiendo el debate sobre los privilegios.

Dónde y cuándo

Ella está fijá' en Panamá ahora mismo, con tremendo cargo. Antes de eso, estuvo metida en la Terminal de Contenedores del Mariel, una de las joyas de GAESA aquí en Cuba.

Desde 2014, recién graduada de la Universidad de La Habana, ya era especialista comercial en el Mariel. Manejaba presupuestos y buscaba carga, mientras en la Isla, la gente sigue fajá con la escasez.

Por qué importa

Bueno, ¿y por qué esto nos importa a los de a pie? ¡Porque pica! Mientras a uno le dicen que hay que resistir, otros tienen alfombra roja pa' buscarse la vida, y no en una bodega.

Esto le cae arriba al discurso oficial. Dicen que no hay castas, que somos iguales, pero después uno ve estas cosas. El sacrificio es pa' unos, las oportunidades ¡pa' los de siempre!

Qué dicen las partes

Por ahí, Luis Domínguez, de la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba, soltó la directa. Dijo que es la misma historia de privilegios, solo que con otros nombres.

Asegura que la información está en registros públicos, a la vista de cualquiera. La narrativa del gobierno choca feo con la realidad de los allegados al poder.

Qué viene ahora

Así que, ¿qué podemos esperar? La bola sigue rodando, y la noticia no se va a enfriar. Este caso vuelve a poner a GAESA bajo el ojo del huracán y a su gente ¡en el foco público!

Esto seguirá alimentando el debate sobre la transparencia y equidad en Cuba. La gente seguirá comentando, viendo cómo la vida afuera es un cuento distinto. El bochinche, ¡ese sí que no lo para nadie!

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