¡7 mil pesos y el muchacho sin fusil! ¿Qué le pasó en Río Cauto?
Un joven de Río Cauto fue multado con 7,000 pesos por no presentarse al Servicio Militar. Su familia pagó, pero la cosa puede ponerse más complicada. El debate sobre el reclutamiento se calienta.
Qué pasó
¡Oye esto pa’ que veas el revolico que hay montao con el Servicio Militar! A un muchacho de Río Cauto, Enmanuel Espinosa Jorge, de solo 19 años, le cayó la de a 7,000 pesos cubanos.
¿Y por qué? Pues porque el hombre no se apareció a las citaciones del cuartel, ni a los exámenes médicos ni a ná'. Así como lo oyes, la multa le llegó por no querer ir a cumplir con el “deber” ese que tienen los varones en Cuba.
Su familia está que trina. Aunque pagaron la multa, parece que la cosa no se acaba ahí y pueden venir otros procesos legales por el mismo asunto.
Dónde y cuándo
Este bochinche se armó en Río Cauto, allá en Granma. La multa gorda la impusieron el 17 de febrero, y fue el 19 que su hermana, Eliannis Villavicencio Jorge, se fajó a pagar los 7,000 pesos.
Ella misma fue la que soltó la sopa y contó el drama. La preocupación es grande, porque a pesar del pago, la ley es la ley y no perdona fácilmente.
La historia de Enmanuel se suma a la de muchos jóvenes que tienen que vérselas con el asunto del cuartel.
Por qué importa
Y esto no es chiste de carnaval, mi gente. Una multa de 7,000 pesos cae como una piedra en el bolsillo de cualquier familia cubana, sobre todo en estos tiempos apretados.
Pero lo peor es que, aunque pagues, la ley dice que te pueden seguir persiguiendo. Si el muchacho se sigue haciendo el escurridizo, le puede caer una condena de dos a cinco años de prisión por “evasión del servicio”.
¡Imagínate! De la cola del pollo a la reja por no querer ponerse el uniforme. ¿Tú crees que es justo eso?
Este tipo de noticias pone a la gente a pensar en el Servicio Militar Obligatorio. Es un tema que siempre trae su cola de disgustos y preocupaciones, especialmente después de tragedias como la de Matanzas, donde cayeron jóvenes conscriptos.
Qué dicen las partes
Por un lado, las autoridades sostienen que esto es un deber sagrado. Dicen que es para defender la patria y forjar disciplina en la juventud.
Lo ven como algo indispensable para todo varón al llegar a la mayoría de edad.
Pero por el otro, la gente en la calle, y especialmente las familias, están con el grito al cielo. Cuestionan si es justo que los muchachos, que a veces son el sustento de la casa, tengan que irse obligados.
También está la campaña “No al Servicio Militar Obligatorio” que coge fuerza en las redes. Argumentan que esto viola los derechos de la juventud y los expone a peligros innecesarios.
Qué viene ahora
Pues ahora, con la multa pagada, la bola sigue rodando. Enmanuel y su familia tienen que ver qué movimiento hace el comité militar. Pueden intentar que se incorpore otra vez, o quién sabe, que el caso se ponga más feo y termine en los tribunales.
Este drama personal se suma al debate público que no se apaga en la isla. La presión social por un servicio voluntario sigue ahí, echando chispa.
Habrá que estar con el ojo pelao a ver qué pasa con este muchacho de Río Cauto y con tantos otros que, por lo bajito, están en la misma situación.