¿¡Canaleta se prendió en candela con 'Patria y Vida' y 'Libertad'!? ¡Hay más de un chismecito de muertos!

Un bochinche fuerte sacude la prisión de Canaleta: motín, gritos de libertad y un montón de heridos y posibles muertos, mientras el gobierno calla.

¿Qué pasó?

¡Ay, mi gente, la cosa está que arde en la prisión de Canaleta! Imagínense un motín de esos que te ponen los pelos de punta, con gritos de “Libertad” y hasta “Patria y Vida” que se escucharon a kilómetros. Dicen que el 18 de febrero se armó tremendo revuelo y que la represión fue tan violenta que hay rumores de varios fallecidos y un montón de heridos.

El líder opositor José Daniel Ferrer, que siempre está al tanto de todo, soltó los nombres de dos posibles finados: Walfrido Archival, al que le decían “Pilita”, y Eduardo Rodríguez Ulloa, conocido como “el Chinito de Colorao”. ¡Hasta se habla de una treintena de heridos y que suspendieron las visitas sin preguntar!

La organización Prisoners Defenders no se anda con chiquitas y asegura que lo que pasó fue una "masacre". Cuentan que un muchachito, casi un niño, protestó por el hambre que tenía, lo golpearon feo y después apareció ahorcado. ¡Imagínense el escándalo que eso armó entre los reclusos! La gente se lanzó a la calle a gritar. También salieron audios desde adentro del penal donde se oyen los reclamos y hasta consignas contra el mismísimo Díaz-Canel.

Como si fuera poco, Diario de Cuba informó que Giorkis Vargas Ramos, de Cuba Primero, y Yumel Rodríguez Carbó, un preso común, terminaron con heridas graves. La agencia EFE confirmó el bochinche, diciendo que la policía tiró balas de goma y gas pimienta para calmar los ánimos. ¡La situación está más caliente que un ají picante!

¿Dónde y cuándo?

Esto ocurrió en la prisión provincial de Canaleta, allá por Ciego de Ávila, un penal que tiene fama de ser de alta seguridad, o sea, de los más duros. La fecha exacta fue el 18 de febrero de 2026, ¡bien fresquecito! Imagínense la tensión y el ambiente cargado de indignación y miedo que se vivió en ese lugar.

Los protagonistas, además de los reclusos que vivieron la pesadilla, son gente como José Daniel Ferrer, que no se calla nada; organizaciones como Prisoners Defenders, que siempre están denunciando; y medios independientes como Diario de Cuba y EFE, que se atrevieron a contar lo que pasaba a pesar del silencio oficial.

¿Por qué importa?

Este bochinche no es solo un chisme de esquina, ¡no, señor! Importa y mucho, porque nos destapa la olla de lo que se cuece en las prisiones de Cuba: el hambre, los malos tratos y la represión que sufren los presos. Es un campanazo para que la gente vea la realidad de la vida de muchísimos allá adentro, cómo sus derechos se los pasan por el forro y cómo el silencio oficial es la respuesta a las denuncias más graves.

Además, estos gritos de “Libertad” y “Patria y Vida” desde las celdas nos muestran el descontento que hay con el Gobierno, ¡hasta en los lugares más inesperados! Es una prueba de que la gente, a pesar del encierro, sigue soñando con un cambio.

¿Qué dicen las partes?

Aquí la cosa se pone interesante: mientras unos sueltan la lengua, otros se hacen los suecos. Por un lado, las autoridades cubanas, como siempre, ¡calladitas! No han dicho ni pío sobre el asunto, como si nada hubiera pasado. ¡Un silencio que grita más que cien tambores!

José Daniel Ferrer, el hombre que no le tiene miedo a nada, no solo confirmó el motín, sino que dio nombres de los posibles muertos y habló de una treintena de heridos. Prisoners Defenders y el Centro de Documentación de Prisiones Cubanas son claros: la causa principal fue el hambre y el descontento, y no dudan en calificarlo de “masacre”.

Los testimonios anónimos, que son los que saben la verdad de la calle, cuentan que se oían los gritos a lo lejos y que vieron salir ambulancias y hasta ataúdes. Por su parte, Diario de Cuba y EFE corroboraron la noticia, mencionando el uso de balas de goma y gas pimienta para calmar la revuelta.

¿Qué viene ahora?

Ahora lo que viene es más incertidumbre, mi gente. La pregunta del millón es si el Gobierno se dignará a decir algo o si seguirá con su boca cerrada. Los familiares de los presos están con el alma en vilo, sin saber qué pasó con sus seres queridos, si están heridos, si los trasladaron o si, Dios no lo quiera, son parte de los que ya no están.

Hay quienes especulan con posibles traslados de reclusos a otras cárceles para disolver el grupo y evitar más bochinches. Y en el aire flota la pregunta de qué tanto más se va a destapar de este asunto, que ya está dando de qué hablar dentro y fuera de Cuba. ¡Habrá que seguir pegados al chisme para ver cómo termina esta novela!

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