¡El embajador cubano en Dominicana dice que en la Isla hay libertad de expresión! ¿Y los demás qué decimos?

El embajador de Cuba en República Dominicana soltó que en la Isla hay libertad de expresión y cero presos políticos, desatando tremendo revuelo.

¿Qué pasó?

Oye esto pa’ que veas, que es para caerse de espalda. El embajador de Cuba en República Dominicana, Ángel Arzuaga Reyes, se paró frente a unas cámaras y soltó sin pestañear que en la Isla hay libertad de expresión para todo el mundo.

Y por si fuera poco el atrevimiento, el diplomático juró que nadie, pero nadie, está en la cárcel por decir lo que piensa o por llevar la contraria. ¡Ay, mi madre! Imagínate el bochinche que se armó con esa declaración.

¿Dónde y cuándo?

La cosa fue allá en República Dominicana, durante una de esas intervenciones públicas que hacen los funcionarios. El chismecito, o mejor dicho, la noticia, la regó el comunicador Mario Vallejo.

Esto no viene de la nada, no. Se suelta en medio de un arroz con mango internacional, con todo el mundo hablando de los derechos humanos en Cuba. Especialmente después de aquel 11 de julio de 2021, que dejó a cientos metidos en la guandoca.

¿Por qué importa?

Esto importa, y mucho, porque le cae arriba a la verdad de la milanesa. Si uno se pone a escuchar a las organizaciones independientes y a las familias de los que están presos, la historia es bien distinta. Ellos gritan que hay gente sufriendo tras las rejas solo por abrir la boca o por salir a protestar.

Las palabras del embajador le echaron más leña al fuego de la discusión mundial sobre qué tan libre se es en Cuba. La cosa es que unos dicen una cosa y otros, la contraria, y el pueblo en el medio, viendo el show.

¿Qué dicen las partes?

Por un lado, tenemos al embajador, que es la voz oficial. Él insiste en que los que están presos es por cometer delitos bien claritos en el Código Penal, no por pensar diferente. Vamos, que los derechos ciudadanos, según él, se respetan a rajatabla.

Pero, por otro lado, los críticos, los opositores y hasta los periodistas que no van con el cuento oficial, dicen que el embajador está como en otro planeta. Aseguran que la realidad de activistas y gente de prensa en la Isla es bien cruda.

Como era de esperar, los simpatizantes del Gobierno aplaudieron al embajador. Mientras tanto, en la embajada cubana en Santo Domingo, el silencio es la respuesta. No han dicho ni pío para aclarar ni ampliar las palabras de su representante.

¿Qué viene ahora?

Pues lo que viene es que esta bronca se suma a un montón de debates en la región. El tema de las libertades en Cuba sigue siendo un plato fuerte en la mesa política y en los medios.

Esta controversia lo que hace es revivir esa pelea entre la historia oficial que cuenta el Gobierno y lo que grita a los cuatro vientos la sociedad civil. Al final, la lupa internacional sigue puesta en la Isla, buscando dónde está la verdad de la bolá.

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